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Tony Santos nos trae otra apasionante historia de la hinchada de Independiente, cruzada con la primera gran visita de un músico internacional a nuestro país que terminó "con una ayudita de sus amigos" del Rojo.


El músico llegó por primera vez a nuestro país en 1977. Fueron tres shows en el Luna Park donde no faltaron sus éxitos del momento. Un grande de Woodstock que cantó para sus fanáticos argentinos, y fue todo un acontecimiento para el mundo del rock local. Las visitas eran muy escasas y la llegada de esta gran figura representó un paso a la hora de la producción de grandes espectáculos. 

El 10, 11 y 12 de agosto de 1977 una multitud disfrutó de Joe Cocker en el Luna Park, donde repasó gran parte de su repertorio. Cocker llegó después de la salida de discos como Jamaica Say You Will (1975) o Space Captain (1976). Los excesos le habían jugado una mala jugada; llevaba un nivel de vida desastroso a base de drogas y alcohol, pero su voz, rasposa, aún provocaba un impacto de alta sensibilidad en el fan. 


La promoción no fue muy fuerte. No existían tantos medios para destacar su llegada y Cocker no vino solo. Lo hizo acompañado de una importante banda, con músicos experimentados. 

"Fueron tres jornadas inolvidables. Al margen de los pronósticos agoreros, al margen de la deplorable actitud de la prensa general que sólo destacó los aspectos sensacionalistas y extramusicales del evento, al margen de montones de errores de organización, algunos atribuibles a la inexperiencia, los problemas de sonidos, de las dificultades del trabajo de la prensa, la presentación de Joe Cocker, en el Luna Park, se constituyó en un verdadero acontecimiento y por derecho propio", reconoció la crónica publicada en la revista "Expreso Imaginario", que también preparó una cobertura especial. 

"Fue increíble. Era como un símbolo de Woodstock. Se decía que venía porque estaba de última, que estaba en la ruina. Que estaba hecho un trapo por las drogas, pero los shows que brindó fueron alucinantes. Con músicos de primer nivel", recordó Kleiman a La Viola. 


Fragmento de la cobertura de uno de los recitales de Joe Cocker en la Argentina publicado en la revista Expreso Imaginario: "La gente estaba fascinada con su presencia. En aquellos años se decía que el Luna Park era como un galpón. Cocker vino con técnicos de primera y todo salió a la perfección. Hay que reconocer el mérito de ellos". 

Sus seguidores disfrutaron de temas como "Jealous Guy", "Feelin' Alright", "Put Out The Light", "You Are So Beautiful" y el conocidísimo, "With a Little Help From My Friends". 


La infraestructura técnica fue muy importante. El músico trajo una gran cantidad de equipos, pero fue importante el trabajo de los técnicos argentinos. Juan Segura, especialista en sonido, reconoció a La Viola que trabajar en esos shows le sirvió como un gran aprendizaje. Fue el primer artista en el país en tener monitoreo sobre el escenario. 

"Yo tenía un estudio junto al Toro Martínez. En esa época compramos una consola nueva y nos llamaron de la producción local, Peter Deantoni, para pedirnos una mesa de sonido para monitores. Nosotros no entendimos. '¿Qué es eso?' Yo tenía un Ford Falcón, cargué la consola en el techo del auto y la llevamos al Luna Park. Me presentaron a un tal Michael Lang, el organizador de Woodstock. Me temblaron las piernas", recordó Segura. 


El mito sobre los días de Joe Cocker en el país sobre el paso del cantante inglés por Buenos Aires se tejieron mil historias. Muchas difíciles de confirmar y una de ellas reviste el carácter de mito urbano. Esta historia se habría dado cuando el artista salió a recorrer la noche porteña. "La leyenda cuenta que él tenía una fuerte adicción al alcohol y a otras sustancias. 


Tomó un colectivo 45, se perdió en la noche y terminó Rivadavia y Galicia, Piñeiro, Avellaneda. En esa esquina existía (y aún existe) el legendario bar apodado “ El Vómito”, lugar preferido para juntarse de la Barra de Independiente de aquellos tiempos. Allí estaba su líder, Pistola, y varios muchachos más: Bala, Muñeco, Mancuso, Carucha, Rufa, Cara de Loco, Pantera y el Gallego Lomba (hijo del dueño del Bar "El Mundial" – De Alsina y Rivadavia). 

En un momento dado dobló un colectivo 45 y detuvo su marcha en medio de una gran batahola en su interior. Por la puerta de adelante resultó arrojado un sujeto que quedó sentado en el cordón de la vereda y a los gritos. Los muchachos salieron para ver qué pasaba y el Gallego Lomba lo miró al tipo y dijo “Miren es el del cartel, es Joe Cocker”. El tipo gritaba todo tipo de cosas, en un idioma que apenas se reconocía como inglés. 


Le preguntaron si era Joe Cocker y asintió con la cabeza. Lo metieron en el bar y luego de reanimarlo un poco, se tomó media botella de whisky. Los muchachos hicieron una colecta, pagaron lo que había consumido y lo metieron en otro colectivo de la línea 45. Le pidieron al chófer que lo dejaran en la puerta del Hotel Sheraton, donde se hospedaba. 

Osvaldo Mario Castedo, “plomo” por aquellos años (vale decir, los que montan y cargan los equipos) confirmó que una noche Cocker había desaparecido. Y que después de muchas horas lo encontraron sentado en un cordón de la vereda, todo borracho, por Paseo Colón, frente al Sheraton de Retiro. 

Puede decirse que Joe Cocker cumplió una de sus funciones gracias a "With a Little Help From My Friends" (Una pequeña ayuda de sus amigos en este caso hinchas del Rojo). 


Lo cierto es que Joe Cocker marcó tendencia con su visita al país. No fue una más. Con el tiempo regresaría, en noviembre de 1992, con sus shows en el estadio de Vélez, gracias a sus éxitos ochentosos como "You Can Leave Your Hat On" y también estuvo en marzo de 2012, nuevamente en el Luna Park.

La llama se apagó el 22 de diciembre de 2014, a los 70 años, a causa de un cáncer de pulmón. 

Antonio G. Santos (Tony)
Twitter: @abogado666
Especial para La Caldera del Diablo

Fuentes: Carlos Iogna Prat para TN y Patricia Gil (libretista e historiadora de Rock) y Diego Perri.

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