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Antonio Santos vuelve a meterse en las historias menos conocidas del Rojo, y esta vez hace un con los inmigrantes que se identificaron con el Rey de Copas.



Eran épocas (primera mitad del Siglo XX) en que gran parte de la población de Buenos Aires estaba conformada por inmigrantes. Principalmente italianos y españoles. Según la colectividad de origen, había tendencias: a los oficios, al tipo de actividad comercial y también a las simpatías futbolísticas.

En este caso nos vamos a referir a los inmigrantes españoles, agrupados bajo la denominación de “Gallegos”, inmigración que se asentó principalmente en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Aunque cabe reconocer, que cuando hablamos de inmigración española, los oriundos de Galicia son una referencia mayoritaria. 

Cabe recordar que el Deportivo Español se fundó tardíamente en el año 1956 y la inmigración española por algún Club se tenía que decantar. Por eso, en Argentina existe una máxima que dice que los españoles amantes del fútbol se hicieron hinchas de San Lorenzo o de Independiente. Seguramente atraídos por razones cromáticas, territoriales, políticas o simplemente por gustos futbolísticos. 

Se dice de San Lorenzo que ello obedeció a la contratación de Isidro Lángara en el año 1939 o quizás producto de la Gran Gira del año 46 por España, donde maravilló por su juego.

Ahora bien lo de Independiente parece venir de mas lejos. Quizás desde el mismo momento que el Club se afincó en Ciudad de Avellaneda, aunque hay una vía fundacional capitalina que merece mayor investigación. Pues los fundadores del Club (Arístides Langone y los hermanos Degiorgi) luego de renunciar a sus empleos en la Tienda "A la Ciudad de Londres" pasaron a laborar en la Tienda de Avelino Cabezas, destacado emigrante Español que prosperó en el ramo de la indumentaria fina, ligado al Partido Socialista Argentino y al periódico La Vanguardia, de donde provenían varios dirigentes de la Institución, como los propios Rosendo Degiorgi y Arístides Langone, es decir los dos primeros presidentes, el destacado Secretario Julio Félix Mantecón y los dirigentes Severo Rodríguez, Antonio Diez y José Hermida.

Pero volvamos a la tesis de Avellaneda, antes conocida como Barracas al Sud. Y situémonos en el año 1907. Una comisión de dirigentes fue la encargada de recorrer locaciones buscando alguna apropiada para instalar el nuevo campo de juego de Independiente. Un amigo personal propuso un campito en Avellaneda, una población esencialmente fabril, numerosos baldíos rodeaban a las fabricas textiles y frigoríficos que eran las principales industrias de la zona. Asimismo había empresas navieras, metalúrgicas, petroquímicas, alimenticias, gráficas y químicas como la fosforera, sumadas a las tradicionales curtiembres.


Después de varios cabildeos eligieron el terreno, el mismo quedaba en el pueblo de Giménez (localidad de Crucecita), en la zona de quintas veraniegas conocida como “La Quinta de Núñez”. La fracción seleccionada resultó a una conocida como “el Potrero de García”, que daba a la Calle Manuel Ocantos 540 y 600. El elemento local observaba curioso los esfuerzos que hacían estos porteños recién arribados a los dominios del racing football club. Ahora bien, en terrenos contiguos, con mucha asiduidad, se realizaban las famosas "Romerías", fiestas populares de la colectividad gallega, con largas mesas familiares, bailes, muñeiras y pasodobles. 

El inmigrante se va incorporando al medio que habita e integra, y es por ello que, poco a poco, esa gente se fue acercando, queriendo participar en el nuevo Club que desbordaba entusiasmo. Tan es así, que apenas años después los dirigentes del Club ya eran catalogados como “Esos gallegos socialistas y roñosos”. Así es como se referían a Independiente los atildados niños bien del racing. Para ellos era algo desagradable el notorio crecimiento Institucional de la entidad Roja. 

Del mismo modo se expresaban las autoridades de la Asociación Argentina de Fútbol. Para ellos ver a los delegados de Independiente acudir a las asambleas con ropajes de trabajo era duro de digerir. Pese a ello, la popularidad de Independiente se fue incrementando a ritmo sostenido en los sectores más populares de la zona. 

Los obreros de la Isla Maciel, Entrevías, Dock Sud y demás zonas fabriles, principalmente frigoríficos, barracas, empresas textiles y curtiembres. El socialismo iba perdiendo el terreno en el Club y aparecen los Radicales. Encabezados por Pedro Canaveri y Santiago García, pero esa es otra historia. 

Lo cierto es que Independiente estuvo etiquetado por décadas en el imaginario popular como un "Club de gallegos", siendo estos catalogados como administradores honestos y austeros, una escuela de dirigentes. Si bien los gallegos no eran mayoría absoluta en el Club, había cierta tendencia que hizo que la creencia prevaleciera en el tiempo. Tan es así, que en los festejos en la cancha, homenajes o celebraciones de campeonatos, era habitual ver desfilar a las Agrupaciones Gallegas, con todas sus gaitas, panderetas, bombos y redoblantes. Entre los gaiteros más recordados se encontraban los hermanos Mouzo de Vimianzo – La Coruña, que durante años animaron las previas de los partidos. No por nada, Avellaneda fue por décadas, el Barrio Emigrante Gallego más grande del Mundo.

Antonio G. Santos (Tony)
Twitter: @abogado666
Especial para La Caldera del Diablo


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