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Hoy es el "Día de Galicia", festividad del apóstol Santiago, y por ser domingo tiene la particularidad del Xacobeo. Por eso Manuel Suárez Suárez, desde la misma Compostela, nos habla de la importancia de esta celebración y las raíces gallegas afincadas en Avellaneda y el Rojo.

La Catedral de Santiago de Compostela, imponente.
Hoy espera recibir muchos miles de visitantes.

Cuando hablamos de la emigración gallega la referencia es siempre el Río de la Plata porque demográficamente es el lugar del mundo de mayor concentración de nativos de la verde Galicia. En las orillas del río ancho como mar se fueron encendiendo miles de nuevos fuegos con leña americana. En la capital argentina fue Avellaneda el espacio de convivencia en el que en 1899 se funda el Centro Gallego. El centro social para el encuentro estaba creado pero faltaba el centro deportivo que nace seis años después. En enero de 1905 nace oficialmente el Club Atlético Independiente (realmente nació en agosto de 1904) que desde el principio se convierte en el equipo preferido por los emigrantes gallegos.

En la zona residen la mayoría de gallegos del municipio de Fisterra, experimentados hombres de mar que además son talentosos jugadores de fútbol. De allí es el apellido Ínsua (con tilde en la letra “i”) del gran “Rojo” Federico. El apelativo “Los Diablos Rojos” surgió como homenaje a la grandísima delantera que en 1926 formaban Canaveri, Lalín, Ravaschino, Seoane y Orsi. Si miramos para los apellidos de los cinco Diablos encontramos que dos de ellos son gayegos: Lalín y Seoane. Otro grande fue Nito Veiga que también era descendiente de la vieja tierra atlántica de Rosalía de Castro.

Creo que el gobierno autónomo de Galicia (Xunta de Galicia) debería de reconocer con una distinción especial al Club Atlético Independiente porque llevaron con honor su camiseta muchos hijos de la emigración que llenaron las canchas porteñas de buen juego y goles. También se merecen un agradecimiento aquellos entusiastas gaiteros de la aldea de Tufións (Vimianzo-A Coruña) que tocaban su alegre muiñeira antes de cada partido con una aplaudida vuelta sonora por delante de las tribunas. Eran los hermanos Mouzo que tenían el corazón muy pero que muy Rojo. Cerca de mi casa, al ladito de Santiago de Compostela, vive Juan Carlos Mouzo Scaglione. Es el hijo emocionado de uno de aquellos pioneros músicos que unieron en feliz armonía a los hinchas del C.A.I. con la lejana Galicia.

Manuel Suárez Suárez
Especial para La Caldera del Diablo

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Sergio dijo... 29 de julio de 2010, 17:11

Me gustó mucho la nota, y estaría lindo que en el nuevo Libertadores de América se vuelva a escuchar alguna vez el sonido de las gaitas.

La Caldera del Diablo dijo... 30 de julio de 2010, 01:04

Habrá que proponérselo a Comparada.
Abrazo

E

Unknown dijo... 27 de mayo de 2019, 01:02

que lindos recuerdos, me lo contaba mi viejo que era inmigrante de sanabria de zamora en castilla la vieja e hincha del rojo