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Juan Calvente fue asesinado de un disparo durante los incidentes en la autopista Buenos Aires-La Plata entre simpatizantes del Rojo y vecinos que protestaban por un corte de energía.


Sospechas de zona liberada, un operativo de seguridad con seiscientos efectivos asignados al partido entre Independiente y San Lorenzo que fracasó y que no pudo evitar el asesinato de un simpatizante del club de Avellaneda y la certeza de que hubo tres bocas de fuego distintas que hirieron a otros hinchas, abonan la presunción de que un grupo de efectivos de la policía bonaerense habría encubierto a los responsables del procedimiento y a los autores de algunos de los disparos.

A una semana del homicidio de Juan Calvente, el simpatizante de Independiente que viajaba en uno de los diez colectivos que fueron atacados cuando intentaron romper un piquete que los vecinos del barrio Rancho Grande realizaban en la Autopista Buenos Aires-La Plata, todavía no se realizó el peritaje para confirmar si fue asesinado con el arma secuestrada en poder de los únicos dos detenidos por el crimen.

Actualmente, se instruyen dos sumarios en el Ministerio Público de Avellaneda. En uno de los expedientes se investiga el homicidio de Calvente. Mientras que el segundo sumario debe establecer si hubo responsabilidad de la policía bonaerense y de los funcionarios del Ministerio de Seguridad provincial en el operativo que derivó en el asesinato del simpatizante de Independiente, de 32 años. La segunda denuncia, presentada por el abogado Juan Manuel Lugones, exdirector del Aprevide, que representa a la familia de la víctima, quedó radicada en la fiscalía de Violencia Institucional, de Avellaneda.

Uno de los fundamentos para investigar la supuesta responsabilidad de los funcionarios del Ministerio de Seguridad fue la presunta existencia de un acuerdo con el sector oficial de la barra brava de Independiente para que los integrantes de esa facción no concurran al partido para “evitar incidentes y contribuir a la convivencia pacífica”. Sin embargo, la masacre ocurrió.


Según declaraciones de testigos, Calvente nunca descendió del colectivo en el que viajaba al estadio Uno, de La Plata, y no participó de la gresca entre un grupo de barrabravas de Independiente y vecinos del barrio Rancho Grande, de Wilde, que cortaron la autopista a la altura del kilómetro 14,5, para protestar por el corte de la energía eléctrica.

Tampoco descendió del colectivo, Mario Almada, el simpatizante de Independiente que fue herido de dos balazos. Según su declaración, le dispararon desde abajo del ómnibus con un arma calibre 22. Todavía los investigadores no establecieron quién fue el autor de los disparos que hirieron en el hombro a Almada.

Tanto el fallecido Calvente como el herido Almada no se conocían. Viajaban en colectivos distintos que formaban parte de la caravana de diez ómnibus que se dirigían al estadio de Estudiantes de La Plata. Ambos permanecieron en los colectivos cuando ocurrió el sangriento enfrentamiento. Se determinó que la caravana era encabezada por dos ómnibus en los que viajaban integrantes de la facción opositora de la barra brava de Independiente denominada “Somos nosotros” que, hasta su detención por la extorsión al exdirector técnico de Independiente, Ariel Holan, era comandada por Pablo Alejandro Álvarez, alias Bebote.

La caravana roja

Más alejados de estos colectivos circulaban los ómnibus en los que viajaban simpatizantes que no tienen ninguna relación con la barra brava y que se agrupan en las denominadas peñas.

Carlos Ruíz Díaz fue el único de los heridos que descendió del colectivo en el que viajaba rumbo al estadio situado en 1 y 57, en La Plata. Actualmente está internado en un centro asistencial de Moreno, con dos balazos en el cuerpo que, todavía no han sido extraídos.

Uno de los balazos lo hirió cerca del riñón y el restante le afectó el abdomen. Según el testigo, la lesión el abdomen habría sido provocada por un proyectil calibre 9mm, similar a las armas que utilizan los efectivos de la policía bonaerense.

Viajaba con un grupo de hinchas que se autodenominan “los pibes de Moreno”. Descendió del micro, y los balazos le pegaron cuando estaba en la traza de la autopista. Aseguró que la policía los abandonó.

“Quedamos detenidos unos minutos cuando llegamos al corte. De repente, la caravana con los colectivos comenzó a avanzar. En un momento, los policías que acompañaban a los colectivos, desaparecieron. El ómnibus en el que viajaba quedó solo. Se pudo ver cómo la custodia policial se retiró del lugar y nos dejaron solos”, expresó el herido en su declaración testimonial.

El enfrentamiento entre un grupo de hinchas de Independiente y los vecinos del barrio Rancho Grande comenzó minutos antes de las 19.

El corte en la autopista para reclamar por el corte de energía en el mencionado barrio comenzó a las 16.30. Desde tres horas y media antes de los incidentes, se sabía que la autopista estaba cortada. Sin embargo, ninguno de los responsables del operativo de seguridad policial explicó por qué no se aplicó alguna medida para que la caravana de colectivos en los que se trasladaban los simpatizantes de Independiente se desviara por un camino alternativo y seguro para evitar un eventual enfrentamiento con los piqueteros.

Pero los policías que debían custodiar a la caravana de diez micros con la hinchada de Independiente, llevaron al grupo directamente a una emboscada. Y, además, abandonaron la zona cuando comenzaron los enfrentamientos, según declararon los testigos.

“Cuando llegamos al lugar de la manifestación, el colectivo se detuvo. En ese momento, un policía, armado con una escopeta, trataba de que los automóviles circularan y hacía señas con una mano para agilizar el tránsito. Casi al mismo tiempo, la camioneta policial que venía atrás nuestro, desapareció. Pasaron diez minutos en los que estuvimos solos, el chofer del ómnibus, mi hijo y yo, arriba del colectivo. No había quedado ningún policía”, recordó el herido Almada.


Ninguno de los responsables del operativo de seguridad que se dispuso a través de la orden interna N° 14/22, explicó ante la Justicia cómo y por qué dirigieron la caravana con los colectivos de Independiente hacia el piquete, cuando también se sabía de la presencia de los manifestantes debido a que, una hora antes, había pasado por el lugar el grupo de simpatizantes de San Lorenzo.

“En un momento me asomé a la ventana y una persona que estaba del otro lado de la reja que separa el barrio de la autopista, comenzó a insultarme. Se corrió diez metros y me hizo dos disparos. Uno de los balazos me pegó en el hombro. Ningún policía hizo nada para detener el hombre que me disparó porque no quedó ninguno”, afirmó el herido, que viajaba en el séptimo de los diez colectivos. Detrás suyo quedaron detenidos dos ómnibus en los que viajaban simpatizantes agrupados en otras peñas de Independiente.

Las dudas sobre el proyectil

“Juan Calvente fue asesinado en el contexto de un operativo policial de 600 efectivos convocados a custodiar a un grupo de hinchas que se dirigían a una cancha de fútbol. No fue asesinado cuando paseaba por Wilde. A una semana del homicidio no consta en el expediente el peritaje oficial para saber con que tipo de arma lo mataron. Sin embargo, se afirma que el proyectil extraído de su cuerpo era de un rifle de aire comprimido”, expresó el abogado Lugones.

Calvente, fue uno de los hinchas que ocupaban esos colectivos que había sido contratado por la peña San Isidro de Independiente y que se había sumado a la caravana. Padre de dos hijos; chef, de profesión, había instalado su propio emprendimiento gastronómico.

“La muerte de Juan Calvente fue producida por mecanismo violento y a consecuencia final de un paro cardiorespiratorio traumático, siendo la causa originaria: hemorragia interna aguada por herida de arma de fuego en el tórax”, se indicó en las conclusiones que figuran en el protocolo de autopsia N° 0065-22.


Al describir la muestra N° 4, el forense indicó que se extrajo del cuerpo de la víctima “un proyectil deberá ser remitido a la fiscalía que interventora”. Nada se refirió en el informe sobre el calibre o clase del proyectil. Tampoco se realizó el peritaje con el revólver calibre 32, hallado en poder de los dos sospechosos detenidos.

Según la autopsia, el disparo fue realizado a “una distancia alejada, con una trayectoria de adelante hacia atrás; de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo”. Si se tiene en cuenta esta conclusión, no coincidiría con la posición del supuesto tirador a bordo de la moto en la que circulaban los dos sospechosos, en una posición situada por debajo de la línea de la ventanilla del colectivo donde estaba la víctima.

“Nadie dijo que los balines usados en armas de aire comprimido, son similares a los perdigones de las escopetas que usa el personal de infantería. Nadie realizó peritajes en búsqueda de más improntas de balas en los colectivos. Tampoco se identificaron a los otros ocupantes del ómnibus en el que viajaba la víctima. El asesinato de Juan no puede quedar impune como tampoco puede quedar impune la responsabilidad de los funcionarios del Ministerio de Seguridad que organizaron el operativo”, concluyó el abogado de la familia de la víctima.

Gustavo Carabajal
Diario La Nación, sábado 22 de enero de 2022

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