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Como para mitigar la abstinencia de fútbol local, la página "Cuentos y más", presenta un centenar de cuentos, relatos, anécdotas y crónicas de diversos autores, que giran en torno de la bendita pelota. Nosotros tomamos prestado uno de Alejandro Dolina.


Dirigida por Juan José Panno, la página "Cuentos y más", se metió de lleno en la literatura futbolera con cien cuentos y relatos cortos de Eduardo Galeano, Osvaldo Soriano, Roberto Fontanarrosa, Borocotó, Rodolfo Braceli, Juan Sasturain, Alejandro Dolina, Juan Pablo Sorín y Eduardo Sacheri, entre muchos otros.

A continuación, un lindo relato de Dolina incluido en la selección de Panno.


Instrucciones para elegir en un picado
Cuando un grupo de amigos no enrolados en ningún equipo se disponen para jugar, tiene lugar una emocionante ceremonia destinada a establecer quienes integrarán los dos bandos. Generalmente dos jugadores se enfrentan en un sorteo o pisada y luego cada uno de ellos elige alternativamente a sus futuros compañeros.

Se supone que los más diestros son elegidos en los primeros turnos, quedando para el final los troncos. Pocos han reparado en el contenido dramático de estos lances.

El hombre que está esperando ser elegido vive una situación que rara vez se da en la vida. Sabrá de un modo brutal y exacto en qué medida lo aceptan o lo rechazan. Sin eufemismos, conocerá su verdadera posición en el grupo. A lo largo de los años, muchos futbolistas advertirán su decadencia, conforme su elección sea cada vez más demorada.

Manuel Mandeb, que casi siempre oficiaba de elector observó que las decisiones no siempre recaían sobre los más hábiles. En un principio se creyó poseedor de vaya a saber qué sutilezas de orden técnico, que le hacían preferir compañeros que reunían ciertas cualidades.

Pero un día comprendió que lo que en verdad deseaba, era jugar con sus amigos más queridos. Por eso elegía a los que estaban más cerca de su corazón, aunque no fueran tan capaces.

El criterio de Mandeb parece apenas sentimental, pero es también estratégico. Uno juega mejor con sus amigos. Ellos serán generosos, lo ayudarán, lo comprenderán, lo alentarán y lo perdonarán. Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Y si no lo es, más vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con los extraños o los indeseables.

Alejandro Dolina

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