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Nueva columna de opinión de Quique Larrousse, para leer o escuchar a través de su voz privilegiada. 

La ventaja de los años. Como latiguillo que viene del antes del ayer, crecí escuchando la frase con las variantes obsequiadas por el uso y dominio del lenguaje de quien la exprese. "La ventaja de los años." Mito, realidad o soberbia, se repite en boca de quienes vivimos décadas suficientes para que suene apropiado. En la inapelable pero evidente sucesión del tiempo, aparece una de esas referencias que demuestran esa ventaja supuesta. Resulta tentador decir la frase con arrogancia ante quien no vivió lo que uno sí. Todo ésto, en materia de fútbol puede confirmar o nó el fundamento de la frase. Pero nos ocupa Independiente a los qe hablamos de la ventaja de los años. Claro, no podrían decirla, aunque hoy son mayoría y ojalá no lleguen a ser totalidad, quienes no vivieron lo que "la ventaja de los años" da. 

El privilegio del que tanto nos jactamos, prueba la falta de hechos felices para la mayoria. Triste ausencia de logros importantes, de celebraciones deseadas e imprescindibles. "Papá vos te cansaste de verlo campeón" me tira Juan Gastón. "Hijo querido... la ventaja de los años" le digo mezclando soberbia, satisfacción y culpa. Merece explicarse: Satisfacción que aún sostiene y no sé hasta cuándo lo hará, el haber vivido un tramo de la gloria del club. Culpa, porque daría todo lo vivido porque él lo viva de ahora en adelante.

Independiente hoy y desde hace mucho, se sostiene en su historia, su identidad, sus archivos de grandeza. Se sostiene en el gran universo que sigue siendo su vida. Un universo castigado por tanto remar sin remos. Con una herida abierta que a gritos

pide cirugía reparadora. Un orbe que cada semana devora su propia languidez con el frustrante realismo del sinsabor. Y en ese curso temporal se amplían las sensaciones indeseadas: angustia, ansiedad, silencios, inquietud, enojos diversos, desesperanza, depresión, alejamiento. Sino lo viviese, no lo creería. Quedar fuera de competencia temprano, agudiza crisis y desencuentro. Quienes tenemos "la ventaja de los años" empezamos a ver también cómo ésta pierde fuerza sostenedora de algo sagrado e incluso inmodificable como es esa gran experiencia de lo vivido. Pues, si bien es cierto que a miles nadie nos borra la gloria disfrutada, lo es también que la vida es presente y en éste caso un presente de efecto exasperante para quienes con más de 60 la seguimosa viendo pasar y se nos van los tiempos en la espera. El presente muy distinto al que sienten aquellos que no tienen "la ventaja de los años". Hasta dónde esa ventaja no es alcanzada por la pesada "carga de los años" de aplazó? 

En resumen, quienes suman frustración por la tardanza y la vana expectación de no haber visto campeón a Independiente, cada vez menos quieren escucharnos hablar de aquellos tiempos de buen fútbol, títulos y copas. A quienes no lo experimentaron les resulta odioso pasar otro torneo más sin ganarlo. Y eso se parecee demasiado a no celebrar títulos, otrora acostumbrados. Independiente es el único grande que sigue engrosando un período significativo sin coronarse. De esa seguía se alimenta cierta zozobra de la cultura identitaria. Nacen los habitos impropios. El hincha se contagia la cargada al rival como único divertimento y falso consuelo. El jóven descarta místicas nunca aprendidas. Los viejos cabizbajos se tornan nostálgicos del tiempo pasado. Los medios continúan el hábito de ignorar a Independiente. El poder total inventa un mundial de clubes sin invitar al club originalmente respetado como Rey de América. La frase mítica del "orgullo nacional" desaparece del uso. Las canciones clásicas, verdaderos himnos triunfales que empujaban al equipo, se ven reemplazadas por otras dedicadas a gozar al rival. En resúmen, el peso de la realidad exasperante desconoce la cultura gloriosa, y discute mano mano con cartas temibles. Una indeseada razón creciente, casi no sabe que en Independiente aún con cuenta regresiva, los años todavía tienen ventaja en el marco de la historia. 

Quique Larrousse 

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