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Un día como hoy, con un gol de José Percudani, Independiente venció 1-0 a Liverpool en Tokio y se quedó con la Copa Intercontinental en 1984. Fue la obra cumbre de los Diablos Rojos del Pato Pastoriza.

José Percudani define ante la salida del arquero Bruce Grobbelaar

Todavía estaban muy frescos los dolorosos recuerdos de la Guerra de Malvinas cuando Independiente se midió con Liverpool en la final de la Copa Intercontinental de 1984. Era la primera vez que equipos argentinos e ingleses se veían las caras luego de la contienda bélica de 1982. Pero ese 9 de diciembre en el Estadio Nacional de Tokio el fútbol no le dio espacio a la política. Y los Diablos Rojos de Avellaneda, a las órdenes del Pato José Omar Pastoriza, se impusieron 1-0 con un gol de José Percudani, un joven delantero al que apodaban Mandinga. Ese triunfo representó la obra cumbre de un equipo que marcó una época.

Independiente construyó su histórico triunfo con un acierto tempranero. Apenas se llevaban jugados seis minutos cuando Claudio Marangoni, el elegante mediocampista central, lanzó un pase para la carrera a la gloria de Percudani. El delantero, de apenas 19 años, le ganó en velocidad a una defensa que marcó demasiado en línea y cuando le salió el arquero Bruce Globbelaar -un emblema del Liverpool durante más de una década- definió con un zurdazo cruzado y le puso la firma a uno de los goles más recordados en la porción roja de Avellaneda.

Mandinga no era titular en Independiente. Había perdido el puesto a manos de Sergio Bufarini cuando le tocó cumplir con el servicio militar. Pero Pastoriza decidió apostar por él, confiado en que su rapidez podría ser decisiva en el duelo con los defensores británicos. El Pato, sabio e intuitivo a la vez, tuvo razón.

Joe Fagan, el entrenador del Liverpool, había tenido que hacer un cambio de última hora en su retaguardia. Una lesión dejó al margen a Mark Lawrenson, un pilar del equipo. Más allá de esa situación, el conjunto de la ciudad de The Beatles contaba con figuras como el escocés Kenny Dalglish (su nombre era Kenneth, pero perdió por goleada con el diminutivo) y el galés Ian Rush, un goleador temible.

El Pequeño Kenny era el líder de un conjunto en el que lo acompañaban sus compatriotas Gary Gillespie -el sustituto de Lawrenson-, Alan Hansen, Steve Nicol y John Wark. También estaba el volante Jan Mölby, quien para el público argentino se hizo conocido dos años más tarde con la selección danesa en la que brillaban los atacantes Preben Elkjaer Larsen y Michael Laudrup y que barrió 6-1 a Uruguay en México ´86.

El Rojo brindaba funciones futbolísticas de gala con un mediocampo lujoso en el que Ricardo Giusti se sacrificaba para que deslumbraran el genial Ricardo Enrique Bochini, Marangoni y Jorge Burruchaga. La dupla de centrales compuesta por Hugo Villaverde y Enzo Trossero era impasable, Néstor Clausen y Carlos Enrique le ponían un candado a los costados y atacaban como si fuesen wines, el uruguayo Carlos Goyén era un arquero con apariencia de invencible, especialmente en el juego aéreo, y la Porota Alejandro Barberón abría surcos por la punta izquierda.

Con tamaños antecedentes, la final en Tokio se presagiaba muy disputada, pero la conquista de Percudani cambió el escenario demasiado pronto. Entonces Liverpool no tuvo más remedio que correr desde atrás a un adversario que decidió esperar su turno para responder de contraataque cuando se le presentara la oportunidad. Independiente entendió que le convenía dejar que su rival hiciera el gasto.

Los británicos se acercaron varias veces al arco de Goyén. Rush definió mal en una ocasión. Craig Johnston y Mölby perdieron ante los agudos reflejos del uruguayo en las llegadas más claras de un Liverpool al que le faltó claridad para empatar. Los de Pastoriza asustaron con un peligroso remate de Clausen, un buen tiro libre de Trossero y una clara llegada de Burru bien conjurada por Globbelaar.

El elenco argentino dio en el blanco en su primer intento. Luego, paciente, dejó correr los minutos y por momentos logró bajarle el ritmo a la búsqueda incesante de Liverpool con la inteligencia de Bochini para manejar los tiempos. Y así, por ese gol de Percudani, los Diablos Rojos escribieron una de las páginas más importantes de su historia. Sí, claro, fue cosa ´e Mandinga.

Carlos Viacava
Diario La Prensa


Liverpool 0 - Independiente 1

Liverpool: Bruce Grobbelaar; Phil Neal, Gary Gillespie, Alan Kennedy, Alan Hansen; Steve Nicol, Craig Johnston, Jan Mölby, John Wark; Kenny Dalglish, Ian Rush. DT: Joe Fagan.

Independiente: Carlos Goyén; Néstor Clausen, Hugo Villaverde, Enzo Trossero, Carlos Enrique; Ricardo Giusti, Claudio Marangoni, Ricardo Bochini, Jorge Burruchaga; José Percudani, Alejandro Barberón. DT: José Omar Pastoriza.

Incidencias

Primer tiempo: 6m gol de Percudani (I). Segundo tiempo: 29m Pedro Monzón por Villaverde (I); 31m Ronnie Whelan por Wark (L).

Cancha: Estadio Nacional (Tokio). Árbitro: Romualdo Arppi Filho, de Brasil. Fecha: 9 de diciembre de 1984.

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