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El DT empezó a dudar poco después de haber renunciado y recibió el apoyo de los jugadores y de las glorias del club; pero fue Ritondo, ministro de Seguridad bonaerense, quien jugó un papel clave.


El viernes por la noche, Cristian Ritondo entró a la fiesta de casamiento de Ariel Holan en la ciudad de Carlos Spegazzini y lo primero que recibió fue un emotivo abrazo del entrenador de Independiente. A pesar de que todavía no lo había hecho oficial, Holan, en ese momento, le daba al ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires un adelanto de lo que iba a ocurrir pocas horas más tarde. "Uno de los motivos por los que me quedo -le dijo- es por tu ayuda. Confío en vos. Te agradezco por todo". En la tarde siguiente, en una reunión de la que participó la mesa chica de la comisión directiva, un precontrato que aseguraba su continuidad era firmado.

Ritondo , hincha de Independiente, fue el mediador que llevó a Holan a repensar su renuncia. Fue la piedra angular. El ministro, entre el miércoles de la semana pasada y el viernes, logró calmar al DT, que había decidido, sin estar del todo convencido, dar un paso al costado. Y aunque en la carta publicada en su cuenta de Twitter reconocía que estaba preocupado por su seguridad y por la de su familia, también hubo otras razones que lo empujaron a alejarse de su cargo por tres días.

Los que conocen a Holan dicen que lo vieron fastidioso durante el jueves 14 de diciembre, el día después de la obtención de la Copa Sudamericana en el Maracaná. En los festejos de aquella jornada hubo ciertos descuidos de parte de la organización que lo habrían puesto en una situación incómoda. La caravana que iba desde Aeroparque hasta el estadio Libertadores de América fue accidentada. El micro descapotable en el que iba el plantel se rompió en el camino: los jugadores y el cuerpo técnico tuvieron que esperar bajo el sol durante varios minutos para que vinieran a buscarlos. Ya en el estadio, miles de personas fueron a recibirlos. El problema se desató cuando de manera imprevista se abrieron las puertas del terreno de juego y cientos de hinchas se abalanzaron sobre los futbolistas. A algunos de ellos les quisieron quitar la camiseta especial por el título. Fue, cuanto menos, desprolijo.

Y había otras cosas
La aprobación de su proyecto todavía era un tema pendiente. La intención de encolumnar a la institución detrás de una idea futbolística podía generar una ruptura entre las partes. En los días previos a la final el director técnico había sido muy enfático al decir que su futuro en Independiente dependía de que desde la comisión directiva aceptaran su proyecto. Luego de conquistar internacional con la Sudamericana estaba claro que ningún directivo, salvo algunos de segunda línea, iba a oponerse a algún condicionamiento de Holan: pero era un tema que al DT lo tenía ansioso. Quería resolverlo cuanto antes.

El fin de semana post vuelta olímpica, Holan tuvo una reunión con Hugo Moyano. El lunes siguiente, el 18, el entrenador de 57 años empezó a intuir que se tenía que ir. Durante esas horas sus allegados lo notaron con dudas. En su cabeza empezaba a madurar su salida. La renuncia de Alejandro Kohan -ver aparte-, una pieza importante dentro de su cuerpo técnico, influyó también en su decisión final, pero no fue algo que lo haya sorprendido. La relación entre ambos venía erosionada y la separación del cuerpo técnico era algo inevitable para las dos partes. De todas formas, la base de todo (para Holan) estaba en la preocupación por su seguridad y la de su familia. Quería recuperar la frescura de su vida cotidiana.

Desde el sábado 21 de octubre, cuando la denuncia por extorsión en contra de Pablo Bebote Álvarez fue ratificada, Diego, un custodio policial, acompaña a Ariel Holan. El entrenador de Independiente tiene que adelantarle cada paso que quiere dar. Todas las mañanas van en el mismo auto a la ciudad deportiva de Villa Domínico. No se separan. Lo que durante las primeras semanas le había dado más seguridad, con el paso del tiempo se convirtió en una carga. Su vida, de un momento a otro, se vio invadida: en beneficio de su protección y la de su familia, ya no se pueden mover con la libertad de antes. Holan y su gente, víctimas de las amenazas de la barra, tuvieron que adaptarse a una nueva rutina. En eso pensaba cuando autorizó la publicación de la carta en la que anunciaba su salida del club.

Hubiera sido una derrota
Sin embargo Holan se arrepintió muy rápido. El miércoles mismo en el que se supo que no iba a continuar, Ritondo lo llamó por teléfono y le dio las garantías necesarias para su tranquilidad. En medio de una lucha abierta contra las barras, el ministro consideraba que una renuncia de esa magnitud hubiera significado un retroceso en el avance que habían dado con las detenciones de Álvarez y Noray Nakis, ex vicepresidente de Independiente, acusado de tener nexos con Bebote. Sumado a eso, Holan recibió un fuerte apoyo de parte de los jugadores y de las glorias del club que le renovó el ánimo. En las redes sociales, mientras tanto, los hinchas le pedían que no se fuera.

El jueves a la mañana, a menos de 24 horas del anuncio, Holan empezó a analizar seriamente la posibilidad de dar marcha atrás con su decisión. Volvió a comunicarse con Ritondo, quien le dijo una vez más que se quedara tranquilo. Que le iban a dar la seguridad necesaria.

El viernes no había dudas. Fernando Hidalgo, su representante, vestido para la fiesta de casamiento, armó un boceto que le dio a los directivos de Independiente. Ahí figuraban los puntos de entendimiento del precontrato.

Holan y Ritondo no se comunicaron durante todo el día. Se vieron a la noche, en la fiesta. A esa altura el entrenador de Independiente ya sabía que iba a continuar. Después de un abrazo que duró varios segundos, le dio a entender que se quedaba. El sábado, en una reunión con Hugo y Pablo Moyano -presidente y vicepresidente- y Héctor Yoyo Maldonado -secretario general-, se redactó el punto final.

El 4 de enero, cuando Independiente regrese a los entrenamientos, Holan dará una conferencia de prensa, la primera tras su renuncia interrumpida. Pero antes empezará a diagramar el año más importante de su carrera: hoy, luego de una breve luna de miel, se reunirá con los dirigentes para hablar sobre la pretemporada y el armado del plantel.


Cuándo se quebró la relación entre Holan y Alejandro Kohan, y cómo queda la situación de los jugadores
El preparador físico decidió alejarse hace dos meses; el DT no tiene en mente bajas de futbolistas

Hace dos meses, cuando Independiente comenzaba a plantearse con seriedad la posibilidad de ganar la Copa Sudamericana, el preparador físico Alejandro Kohan le dijo a Ariel Holan que no iba a continuar en el cuerpo técnico. Lo hizo mirándolo a los ojos, como quien está molesto por algo, luego de una relación que se terminó de romper en el segundo semestre de 2017. Tras casi tres décadas de amistad y de una extensa relación profesional, el desgaste había sido tal que no había manera de recomponer la situación.

Aunque los motivos que detonaron la relación aún se mantienen en secreto -se habla de diferencias económicas en los premios y de una lucha de egos-, lo que queda claro con este dato es que Kohan eligió separarse y no fue Holan quien lo excluyó del cuerpo técnico. En un momento muchos creyeron que había sido al revés: que el DT era el que le había pedido a los directivos que no lo tuvieran en cuenta para el próximo año.

Aunque Holan ya sabía que el preparador físico no iba a seguir, la comisión directiva recién se enteró luego del título conseguido en el Maracaná. La partida de Kohan, quien era una pieza clave dentro del sistema de trabajo del DT que llevó al Rojo a conquistar el segundo torneo más importante del continente, no sorprendió a los integrantes del plantel. Puertas adentro ya todos sabían que no se llevaban bien. Martín Benítez, uno de los jugadores más importantes, lo reconoció la semana pasada: "Sabíamos de las diferencias entre ellos y en el vestuario se notaban".

Sin Kohan, Holan eligió a Pablo Blanco como su nuevo preparador físico. El ex PF de Alejandro Sabella en Estudiantes y en la selección Argentina se incorporará al grupo de trabajo. Claudio Gugnali, también ex ayudante de Sabella, podría sumarse a las filas de Holan. En las próximas horas el entrenador del Rojo terminará de rearmar su grupo, ya que Tobías Kohan, Gustavo Sato y Juan Branda también se fueron.

La pelea con Kohan fue uno de los tantos disparadores de su intento de renuncia. No porque haya sido una sorpresa, sino porque el experimentado preparador físico tenía mucha incidencia dentro del grupo. Como es normal en cualquier equipo, los colaboradores del técnico son los que tienen más llegada a los futbolistas. Y con Kohan, que también se encargaba de la parte de coaching, no era la excepción.

A todo esto, una supuesta lista de jugadores a desafectar circuló en las redes sociales. Fernando Hidalgo, representante de Holan, negó de manera rotunda la existencia de la misma: "No hay listas. En las reuniones con los dirigentes no se habló de bajas, sólo de altas. No hay ningún pedido para que se vayan jugadores", dijo el empresario en radio La Red.


Jonathan Wiktor
La Nación, 26 de diciembre de 2017

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