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Luego del mal paso por Mendoza, Independiente se reivindicó frente a sus hinchas y en Avellaneda derrotó por 2 a 0 a Central Córdoba, con goles de Ávalos y Marcone, sobre la hora. Pese a la victoria, el Rojo no hizo un buen partido ante un rival que vino a meterse atrás y cuidar el cero en su arco.

Lo buscó toda la noche Independiente. Fue con las armas que pudo, las que tenía a mano, las que supo ir construyendo ante un rival que desde el minuto uno solo aspiró a no perder y utilizó también sus armas, bastante pobre por momentos, pero al Rojo le costaron quebrarlas. Recién pudo sobre la hora, para el delirio de los hinchas. 

En el desarrollo, el Rey de Copas fue más voluntarioso que efectivo porque si bien tuvo dos tiros en los palos, sus llegadas no eran peligrosas y a pesar de tener la pelota ni lograba traducir esa superioridad en la red. De menor a mayor, fue buena la tarea de conducción de Malcorra y muy bien sostenido en el medio por Marcone, la figura del partido. También tuvo su buena noche Lomónaco, tras habar ido al banco el último partido, en un reto del entrenador por su rendimiento. 

Lamentablemente, en el debe volvieron a quedar Lautaro Millán, Leonardo Godoy (otra vez "gastando" un cambio por el lateral derecho) y Matías Abaldo, que a veces parece querer ir más lejos de lo que la cancha le permite, sin levantar la cabeza. 

El partido se iba, la impaciencia bajaba, el Rojo jugaba mal pero merecía ganar. Pero Ávalos estaba en el modo que lo venimos conociendo: peleador y batallador. Hasta que al final llegó un centro de Arias un tanto bombeado pero el 9 se elevó, superó su marca y cabeceó flotado para poner el 1 a 0 qué a esa altura parecía definitivo. Sin embargo, quedaba en tiempo de descuento una jugada preparada en la que Malcorra asistió a Marcone y el 23 coronó la noche con su grito. 

El segundo de Independiente significó el estallido de la gente, porque como si sabe, si gana el Rojo todo el año es carnaval. 

Emiliano Penelas 


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