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Con dos de Parra, Independiente dio vuelta el partido ante Sarmiento y al fin pudo cantar victoria de local y celebrar los goles de un delantero después de mucho tiempo. 

Cuando Garnier madrugó a todos en el Libertadores de América y antes de los 5 minutos del primer tiempo puso el 1 a 0 para Sarmiento la cosa se puso negra. Un centro y un cabezazo que desestabilizó todo. Nervios, imprecisiones y a empezar de nuevo un partido que se hacía cuesta arriba.

Pero esta nueva versión de Independiente, que no tiene lujos ni le sobra nada, al menos transmite cierta fortaleza anímica sobre la base de resultados positivos desde la llegada de Omar De Felippe.Y esta vez la justeza del golpe preciso estuvo de su lado porque Parra logró empatar con un hermoso cabezazo a 5 del cierre de la primera parte, como para que el golpe de efecto sugiriera un segundo tiempo distinto.

Y al comienzo del complemento otra vez Parra, a lo goleador pescando un rebote en el área chica, puso el 2 a 1 final para un Rojo que hacía 127 días que no ganaba de local, el mismo tiempo desde que un delantero no marcaba goles. Quebró las rachas y sumó su segundo triunfo al hilo para engancharse de nuevo.

Emiliano Penelas

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