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Vinimos a ver un partido de fútbol para alentar y seguir a nuestro querido Independiente, pero no podemos dejar de dar algunos detalles sobre esta hermosa ciudad a la cual ojalá volvamos a visitar nuevamente pronto.

El Palacio Carondelet, sede del gobierno nacional

Independiente estuvo en Quito hace pocos meses, cuando casi rozó la hazaña ante la Liga, que lo derrotaba 3 a 0 y se puso 2-3 para después definirlo en Avellaneda y lo que todos ya sabemos, camino a la obtención de la Copa Sudamericana. Ahora el Rojo está de nuevo aquí, soñando con ingresar a la fase de grupos de la Libertadores, donde ya lo espera nuevente el conjunto más importante de Quito.

Es que en estos días que hemos estado aquí advertimos una fuertísima presencia de hinchas de la Liga, con sus camisetas, pines, camperas y accesorios. Es, definitivamente, el conjunto de la ciudad, y sus seguidores están con el Rojo para el repechaje. Quieren ver afuera a su clásico rival, el Deportivo Quito, y buscan revancha ante quien los eliminó de la Sudamericana que defendían.

El segundo lugar de visibilidad de camisetas por la calle es para el conjunto más popular del país: el Barcelona de Guayaquil. Llama la atención que tantos seguidores del equipo amarillo se vean en esta ciudad. La explicación quizás está en que la explosión de la Liga es reciente, e históricamente el Barcelona fue "el" equipo ecuatoriano. Sus hinchas, así como los de otros conjuntos que nos hemos cruzado y hablado (El Nacional es el tercero de la ciudad), se dividen entre la indiferencia por el resultado del partido de mañana y el deseo de hacer fuerza por la academia.

Sensación térmica y altura
El distrito metropolitano de Quito, de 422.802 hectáreas, cuenta con 2,2 millones de habitantes, la mayoría de ellos en la ciudad capital, fundada en 1534 y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El promedio de altura sobre el nivel del mar de esta hermosísima ciudad con un maravilloso centro colonial es de 2.850 metros. Por su ubicación en plena cordillera andina, tiene una gran amplitud térmica. Durante el día, si bien los calores no son tan fuertes como en Buenos Aires, el sol se siente muy duro y castiga, aunque el termómetro marque 23 o 24 grados. La noche llega pronto, y con ella la baja de la temperatura es brusca, pudiendo llegar a ser de una sola cifra.

Teniendo en cuenta de que el partido se jugará a las 19:45 hora local, ya será noche desde una hora y media antes, y sin dudas hará mucho frío, como para darle otro condimento al Rojo que vendrá del calor agobiante que suele reinar en Guayaquil, sobre la costa del Pacífico.

Emiliano Penelas

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