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Tras la conquista de la Copa Sudamericana, el presidente de Independiente se concentró en los objetivos que le quedan en el último año de mandato.

La Copa Sudamericana reposicionó a Independiente, pero Julio Comparada sabe que el Club no consiguió un estado ideal con el título. El Presidente marca la conquista como un trampolín, acaso como otro punto de partida de una presidencia que ya lleva casi cinco años, pero sabe que quedan cosas importantes por delante. Así, consciente de las luces que se encienden en el tablero de mando, organiza la tarea del año de gestión que le queda, con la tranquilidad de un éxito deportivo que parecía impensado hace tres meses. Reconoce que la prioridad será estabilizar las finanzas. El último balance arrojó un pasivo de 144.000.000 de pesos y hacia allí se encaminarán los próximos esfuerzos.

- ¿En qué momento de tu gestión te llegó el título?
- En uno bueno. Volvimos a nuestro estadio, si bien no está terminado, y nos hicimos muy fuertes como locales. Apostamos en julio por las divisiones inferiores y comenzamos un torneo local complicado, pero por suerte se dio la manera que habíamos pensado: con mayoría de jugadores propios y mayoría de jugadores de las inferiores. Pensar en eso antes era un utopía. Llega en un momento importantísimo y justo.

- ¿El título lo considerás parte del proyecto o fue circunstancial?
- A ver... siempre tiene que haber circunstancias. Por ejemplo, Estudiantes tuvo pasajes de buen fútbol, pero hubo algunos partidos que no mereció esos resultados, por ejemplo contra nosotros. Siempre se necesita un factor que te lleve. Esto es parte de un proceso y lo tomo como un primer escalón. Se hizo un trabajo importante, aunque hay mucho por hacer.

- ¿Estabas decepcionado hasta la Copa Sudamericana?
- Se viven momentos de términos categóricos, dramáticos y exitistas. Después de la fecha con Vélez se puso a Independiente en una situación injusta. Era la primera del campeonato y, tras la segunda, con Argentinos, se daba la sensación de que jugábamos por el descenso. Una locura. Son las cosas con las que uno aprende a convivir.

- ¿No eras exitista fuera del Club?
- Entiendo a los hinchas porque soy temporalmene dirigente. También soy hincha y el exitismo se acrecienta día tras día. Pero me siento apoyado por la gente. Sería injusto si dijera otra cosa.

- ¿Pero la gente fue dura con vos?
- Uno toma decisiones no pensando políticamente, si no las que cree convenientes para el momento del Club. No se piensa en si va a ser aplaudida o reprobada. Muchas veces desde el fútbol dos más dos no siempre es cuatro. Se puede tener toda la razón del mundo, pero también hay que ganar partidos. Por eso los comprendo. No comparto algunas posturas, pero los comprendo. Independiente tiene la obligación de ser protagonista. Y los dos campeonatos de Gallego se pelearon hasta el final. En éste empezamos con el pie izquierdo, pero pusimos todas las fichas en la Copa.

- ¿En qué cambió tu vida?
- Tenía el sueño de ver a Independiente de una manera. Y, si Dios quiere, voy a cumplir mi mandato con los objetivos realizados. Nos propusimos un trabajo fuerte. No creo que haya habido una comisión directiva que tuviera que hacer tantas cosas como la nuestra. Hay aciertos y errores. Cuando se toman pocas decisiones, es más difícil equivocarse. Cometimos muchos errores, pero estoy ilusionado. Las bases están muy bien. Los predios están aggiornados , estamos terminando un estadio a nuevo, colegio nuevo, inferiores competitivas y la mayoría de los jugadores son propios.

- ¿Te preocupan los números?
- Lógico. Estamos trabajando para acomodar las cosas. Estoy convencido de que vamos a acomodarlas porque tenemos potencial. Parecen números enormes, pero lo que genera Independiente es enorme. Lo importante es que sabemos cómo resolver el problema financiero y estamos trabajando en él. Aspiro a terminar mi mandato con las cuentas en orden.

- ¿Cómo se llegó a esta situación?
- El fútbol argentino es deficitario para todos. Nos dedicamos a construir un Estadio con recursos propios en medio de una situación de estabilidad del dólar y los precios de las obras aumentaron un 200 por ciento. Eso nos hizo un desfase en el presupuesto original muy grande, en medio de una crisis financiera internacional. No todos los ingresos fueron en efectivo. Muchas de las ventas las pagaron con documentos con fechas posdatadas. Ese desfase financiero nos perjudicó la obra. Siento que no se toma dimensión de lo que se hizo. Hoy, desde lo lógico, es imposible que un Club haga lo que hicimos nosotros.

- ¿No fue una locura hacerlo?
- Era necesario. No teníamos otra alternativa. Agarramos un Club en ruinas. Los argentinos tenemos memoria frágil. Hace cinco años, el personal cortaba Mitre porque no se pagaban los sueldos, los predios estaban destrozados. Apuntamos a todo y tal vez fue un error. Tal vez tendríamos que haber hecho menos cosas y más tranquilos. Hubiera disfrutado más de lo que disfruté. Fue mucho estrés. Pero las bases están sólidas.

- ¿Pusiste plata tuya?
-Sí, muchas veces.

- ¿Cuánta?
- No, no importa. Muchas veces. Los jugadores lo saben y por eso me respetan. Los empleados me respetan porque siempre cumplí. A veces con atrasos o dificultades. Nunca dejamos de honrar los compromisos.

- ¿La recuperaste?
- [Silencio] Son cosas difíciles. Uno hace esto con cariño y pasión. Tenía un sueño y lo estoy llevando adelante. La situación del club es otra, pese a las dificultades financieras a corto plazo. Es otro nivel de facturación, de movilidad.

- ¿No hay peligro con el pasivo?
- Dios. No, no. Es algo que se habla desde hace un tiempo. Estamos trabajando a full. Estamos preocupados, pero estoy convencido de que los vamos a superar. No es nada que no se pueda resolver. Pensamos en una reestructuración. Y estamos trabajando en un tema de achiques presupuestarios por área. Queremos que, a partir del 1º de enero, el Club llegue a un nivel de déficit cero. No es fácil, pero tenemos un grupo de técnicos.

- ¿Se puede equilibrar el Club sin postergar lo deportivo?
- A eso apuntamos. No pensamos en tener sacrificios futbolísticos, sino en otras fuentes diferentes.

- ¿Va a haber refuerzos?
- El DT es razonable y lógico. Confía mucho en el material de inferiores. Necesita algunas alternativas o un salto de calidad. No vamos a traer relleno, sino dos o tres jugadores que nos den un salto de calidad.

- ¿Te oxigenó el título?
- Cansado estoy porque es un medio hostil. Y el dirigente tiene poca gratificación. Si al equipo le va mal, es porque al director técnico que trajiste le va mal; vos sos el responsable; si le va bien, el DT es un fenómeno. Y lo mismo con los jugadores. Es una tarea ingrata, pero lo sabía. El día tras día no es fácil.

- ¿Tuviste ganas de irte?
- Nunca dudé de que iba a cumplir mis objetivos. Hay una presión familiar y muchos descuidos de los negocios personales. Uno posterga mucho. Y son planteos que me hago.

- ¿Vas a seguir después de 2011?
- Vamos a ver cómo me siento en agosto. Quiero cumplir mis objetivos. Y cuando no sea más presidente, ver con tranquilidad a Independiente desde mi palco. Falta tiempo para la evaluación final y, además, no es hora de hablar de candidaturas. Lo que pasó con la Sudamericana tiene que servirnos como punto de partida para consolidar el proyecto que presentamos hace cinco años.

- ¿Por qué dejaste de ir a la cancha en algunos partidos?
-Dejé en un par de partidos por dificultades. Uno sufre muchísimo. El nerviosismo y la responsabilidad de un presidente se sienten mucho. Y mi mujer cuida mi salud.

Dos apellidos fuertes: Moyano y Grondona
Julio Comparada sabe que los apellidos de peso siempre aparecieron vinculados con Independiente. Y en los últimos tiempos estuvieron muy cerca del Club el dirigente gremial Hugo Moyano y su hijo Pablo, con un cargo en el departamento de fútbol amateur. "Ellos trabajaron junto con nosotros desde el inicio de la gestión. Tuvimos encuentros y desencuentros, pero siempre con respeto. Su aporte a la institución es importante y bienvenido. Así lo entendemos. No vemos más allá de eso. Nos ayudaron en muchas cosas, como el tema de Domínico, con una gestión política, recibimos ayudas de empresas".

- ¿Opinan en la parte futbolística?
- No, no forman parte de la comisión del fútbol profesional. Los escuchamos y los tenemos en cuenta como a cualquier socio.

- ¿A Pablo lo ves con más aspiraciones dentro del Club?
- ¿Por qué no debería tenerlas? Es socio y quiere al Club. Es lógico que las tenga.

- Estuviste distanciado con Grondona, ¿cómo está ahora la relación?
- Hace un tiempo tuvimos una conversación y aclaramos las posturas. Hay una relación cordial y respetuosa.

- ¿De qué hablaron?
- Temas personales. Él me dijo muchas cosas y yo le dije las mías.

- ¿Torneos cortos o largos?
- Me parece que los torneos largos podrían quitar algo de dramatismo, pero no me cambia mucho esa decisión. Lo que sea más competitivo y parejo, mejor. Si es torneo corto, mucho más electrizante.

"No usamos a los barras: son un lastre social"
El tema de la barra brava surgió de una misma anécdota que contó el presidente Julio Comparada. "Una vez la barra me rompió el palco durante un partido. Todavía no había llegado a la presidencia. Era candidato para las elecciones. Tuvo que sacarme la policía del Estadio".

- ¿Y hoy cómo está el tema con la barra brava?
- Es una dificultad que tratamos de administrar de la mejor manera. Me encantaría que no existiera, pero es una realidad social. Las cosas que pasamos y que no se ven en el día a día son terribles. Te esperan en el auto, se te meten en lugares... cuando te ponés exigente en los controles, hay presiones. Pero acá los barras no tienen parte del pase de los jugadores, no tienen negocios, no tienen estacionamiento, no tienen puesto de panchos, no tienen nada. Ocupan un lugar dentro de la cancha porque es así. Muchos son socios. Y los dirigentes también tenemos miedo como cualquier persona. Independiente no tuvo hechos de violencia durante cinco años, salvo la agresión al arquero uruguayo Silva.

- ¿Por control o por acuerdo con ellos?
- Todo se basa sobre el control conjunto con la policía. Le brindamos toda la información para que no actúen.

- Pero, ¿no fue contradictorio ponerlos como controles en un partido?
- Reconocimos que fue un error incorporarlos para un determinado partido y en un punto de acceso de la popular. Ahora, de allí a decir que son empleados del Club hay una distancia enorme. En forma permanente lidiamos con los controles de Utedyc por la gente que entra. Siempre tenemos diferencias. Hay un círculo que no pudimos romper. No fue lo más aconsejable, pero muchas veces es difícil encontrar soluciones. Es un problema que les cabe a la policía, a la Justicia, al Estado. A veces dicen: "los dirigentes los usan". No usamos a los barras: son un lastre social.

- ¿Tenés trato con Bebote?
- Otra de las cosas que nos suceden es que tenemos un barra caracterizado mediático. Le encanta. Eso hace que parezca un asesino serial y, la verdad, es que dentro del Club se comporta correctamente. Como socio, paga sus cuotas puntualmente. Muchos barras viven en el anonimato.

- ¿El Club les da entradas?
- No, no les da. De hecho, llegué a la presidencia del club con ellos en contra. En forma conjunta con el jefe del comité de seguridad y nuestro jefe de seguridad se establecieron normas de convivencia y, medianamente, se respetan.

Francisco Schiavo
Diario La Nación, domingo 26 de diciembre de 2010.

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