El 20 de agosto de 2025 Independiente recibía a la Universidad de Chile por el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana. Una noche negra en la historia del Rey de Copas.
Hace un año, los hinchas de Independiente vivimos una de las moches más tristes en la historia del Club, con incidentes que trascendieron fronteras y llevaron a un desgaste y una mala fama de nuestro querido Club donde jamás había estado.
En el partido de ida, Independiente había caído 1 a 0 en el Estadio Nacional de Santiago frente a la Universidad de Chile. Unos dos mil hinchas Rojos estuvieron esa noche en la capital trasandina en un partido jugado con la tensión de un encuentro entre dos equipos candidatos a quedarse con la Copa Sudamericana, pero sin mayores incidentes. Incluso un enviado de La Caldera del Diablo estuvo esa noche entre los asistentes y todo se desarrolló dentro de la normalidad.
La vuelta sería completamente diferente. En principio, la gerenciadora Azul Azul, dueña del equipo, pidió más localidades, y aunque nunca se supo cuantas fueron, se estima que en la tribuna Pavoni alta, antiguamente visitante y hoy convertida en una platea para Peñas, hubo cerca de 4000 chilenos.
Los equipos chilenos, y la U en particular, tienen barras muy activas, y luego se supo por informes de la TV chilena que quienes llegaron al Libertadores de América Ricardo Enrique Bochini tenían sobre sus espaldas condenas de años sin poder asistir a las canchas en su país, pero acá no tuvieron trabas.
El cóctel se fue armando ya desde dos horas antes del pitazo inicial. con violentos que comenzaron a agredir a los socios de Independiente que estaban en la parte baja de la tribuna, que pronto empezaría a ralearse. Poca seguridad privada, y sin nadie que los frene, la escalada fue creciendo. La voz del Estadio pedía tribuna visitante que se comporte, pero los llamados no hacían efecto. En el entretiempo fue donde todo terminó de desbordarse cuando una bomba de estruendo cayó en un palco lleno, el partido estuvo demorado casi media hora hasta que la Conmebol decidió suspenderlo definitivamente.
Pese a todo, los violentos de la U no se iban, se abrieron portones en las plateas bajas para evacuar la Pavoni y cuando cerca de 45.000 hinchas Rojos eran cautivos de unos 300 chilenos que aún atrojaban cosas desde la tribuna fue cuando un grupo de barras locales irrumpió en la visitante y se vieron imágenes dantescas que suponían descenlaces aún más dramáticos de lo que finalmente fueron.



Publicar un comentario