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Independiente no pudo con Santos y quedó afuera de la Sudamericana tras empatar 1 a 1 en Avellaneda. El Rojo mereció mejor suerte, pero el arquero rival resultó un frontón en los dos partidos.


No pudo ser para Independiente. Peleó, luchó, y quizás el de esta noche fue el mejor partido de la era Falcioni en el Rojo. Además, no fue menos en la serie, más allá de falencias a la hora de definir, y se topó con Joao Paulo, que fue un frontón en Vila Belmiro y Avellaneda.

Había arrancado mejor el Santos, con diez minutos en los que lo metió atrás al Rojo, que no se podía acomodar. Hasta que empezó a darse vuelta la historia, y a dominar el Rey de Copas. De a poco empezaba a adueñarse de la pelota y a manejar las instancias del juego. 

Venía jugando mejor y merecía el gol. Lo había tenido Velasco, lo tapó justo Joao Paulo. Luego fue Silvio Romero, de carambola, al palo. Y luego Palacios erró un mano a mano inexplicable. En la contra, una pelota que pierde Alan, una pésima marca de Insaurralde y sale tarde Sosa para que Kaio Jorge marque el gol de Santos. Un baldazo de agua fría que obligaba a convertir tres goles a los de Falcioni.
Apenas comenzada la segunda parte, el VAR intervino nuevamente en contra del Rojo, que sufrió la expulsión de Juan Manuel Insaurralde cuando ni siquiera había sido falta. Con uno menos, siguió buscando Independiente, y siguió chocando contra el arquero y sus imprecisiones a la hora de definir. Hasta que Lucas González pegó un puntinazo que esta vez fue inatajable. 

No alcanzó la remontada final, aunque quedó la muy buena impresión del ingreso de Rodrigo Márquez, un juvenil que se mostró ágil, gambeteador y ofensivo. Y quedó la sensación de que pese a la eliminación jugando así se puede aspirar a más. 

Emiliano Penelas

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