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El máximo ídolo de la historia Roja despide a la figura del fútbol mundial con sus recuerdos, anecdotas y vivencias a lo largo de una carrera de mutuo reconocimiento. 

-Diego siempre dijo que vos fuiste su ídolo. ¿Qué fue Diego para vos? 

-Para todos los argentinos el fútbol ocupa un lugar muy importante y sé que a mí no me va a alcanzar la vida para agradecerle todo lo que me dio. La alegría que nos dio a los hinchas, al fútbol argentino, al país, a los que tenemos pasión por la camiseta de la Selección fue algo irrepetible. Ganar un campeonato del mundo es lo máximo en este país. El fútbol es la pasión número uno acá. Maradona juntó a los pobres con los ricos, al más poderoso con el más humilde.

-¿Cuándo te diste cuenta de lo grande que iba a ser Maradona?

-Es difícil saberlo. Yo no lo seguía tanto a Argentinos. Y la primera vez que jugó contra Independiente, ellos nos ganaron 2-0 pero no pude jugar porque estaba en la Selección. En 1977 lo enfrentamos otra vez, arrancamos perdiendo 2-0 y ellos estaban jugando una barbaridad, aunque se lo dimos vuelta y le ganamos 5-2. Ahí ya me di cuenta de que iba a ser un jugador tremendo.

-¿Qué fue lo que sentiste en el Mundial ‘86 contra Bélgica, cuando te dijo “pase maestro, lo estábamos esperando”?

-Te voy a contar algo: yo estaba tan concentrado en el partido que no escuchaba nada. Quería entrar a la cancha y jugar ese rato que me quedaba, por eso no me acuerdo tanto de la frase. Diego siempre decía que quería compartir una cancha unos minutos conmigo y eso para mí fue un orgullo.

-¿Te pegó duro la noticia de su muerte?

-Sí, fue un golpe durísimo. Yo lo fui a ver cuando estuvo mal a principios de los 2000. Y hubo dos o tres veces en las que tuvo problemas, pero siempre se recuperaba. Uno pensaba que ya estaba bien, eso es lo que decía el doctor. Creí que esta vez también se iba a recuperar, porque tenía 60 años y era joven. Era un tipo fuerte, siempre se destacó por su fortaleza. Pero se ve que en los últimos meses la pandemia quizá lo afectó, no sé bien por qué.

-Gambeteó tantas veces a la muerte que daba la impresión de que era inmortal...

-Claro, una pensaba que esta noticia iba a llegar cuando él tuviera 80 años, pero no ahora. Murió muy joven. Es muy fuerte esto.

-¿Gran parte del fútbol argentino se va con Diego?

-Él fútbol no va a ser lo mismo sin Diego. Se perdió la historia. Él era la historia. La referencia siempre fue Maradona. La Selección siempre fue Maradona. Lo que se ganó fue gracias a él. Lo que hizo contra Brasil, con el tobillo hinchado, es impresionante.

-En cualquier país, por ser argentino, la primera asociación instantánea que surge es la de Diego. ¿Maradona es el embajador más importante de Argentina en el mundo?

-Sí, claro. Porque lo que hizo en el ‘86 y el ‘90 repercutió en todo el mundo. Maradona hizo cosas increíbles, goles impresionantes. Lo que más se ve de Argentina en el mundo es el fútbol.

-¿Se van a juntar con los compañeros del ‘86 o la pandemia se los impide?

-Claro, algunos jugadores fueron al funeral. Pero yo hace ocho o nueve meses que no salgo a ningún lado, me cuido. No estoy saliendo porque esto es muy peligroso. Mucha gente se agarró el virus incluso cuidándose.

-¿Cómo es ser el ídolo del jugador más grande de la historia del fútbol mundial?

-La gente me lo pregunta siempre. Y uno no se da cuenta de la trascendencia que eso tiene. Es hermoso que Maradona te haya mirado desde chico. Siento una gran admiración por Diego, por todo lo que hizo por la Selección y lo que le dio al fútbol argentino. En febrero dijo que la cancha de Independiente tenía que llevar mi nombre. También recuerdo mucho el día que me invitó a su programa, “La noche del 10”. Son recuerdos imborrables. Me emocionaba cuando lo escuchaba decir “Mi ídolo es el Bocha”. Me llena de orgullo. Ahora estoy mal. Todavía no lo puedo creer. Cuando me avisaron, pensé que se habían equivocado, que era una noticia falsa. No lo podía ni lo quería creer. Él transmitía tanta fuerza que esto parecía imposible. Es increíble que ya no esté.

-En febrero, antes de un Independiente-Gimnasia Diego dijo en la cancha que vos lo inspiraste. ¿Qué te generó eso?

-Sí, uno cuando es chico mira a los jugadores que le gustan. A él le habrá gustado el fútbol que yo jugaba, que iba para adelante. Cuando él tenía 10 años, estábamos el Beto Alonso y yo. Y el quizá me miraba un poco más a mí. Igual él se pudo inspirar, pero las condiciones que tenía eran tremendas.

-¿Ser el ídolo de Diego es como tener una Intercontinental o un Mundial más?

-Sí, sí, sí... Es un orgullo. Cuando Maradona decía eso, después todos me hablaban de ese tema. Es distinto a tener un título, pero ser el ídolo de Diego me genera un orgullo tremendo. Los dos compartimos ese fútbol de potrero, de pueblo. Yo comparto mucho eso con Maradona, la pasión por el fútbol y la forma de sentirlo.

-Ya no le podemos preguntar a Diego qué le hubiese gustado tener del Bocha. ¿Qué te hubiera gustado tener de él?

-Diego mostraba mucha fuerza física, que yo quizá no la tenía. Yo tenía mucha habilidad, gambeta, toque y buena definición. Pero Diego tenía una potencia tremenda. Y me hubiera gustado tener su fuerte pegada desde cualquier sector de la cancha. Yo la acomodaba, le pegaba para definir. Maradona juntaba potencia y precisión en el remate.

-Diego, además, cerró todas las grietas...

-Ni hablar. Con Maradona no hay grietas. Él unió al país. El fútbol no va a ser lo mismo sin él. La pelota seguirá rodando y la vida también, pero ahora todo es distinto. Porque todos queríamos verlo bien. Todos.

-¿Cómo era Diego en el trato diario en la concentración eterna del ‘86? ¿Te hacía notar que era Maradona?

-No, nunca te hacía notar que era Maradona, para nada. Era alguien muy divertido, siempre estaba con buena energía, hacía chistes a cada rato. Él enseguida tomaba confianza y se mataba de risa.

-¿Te sentías invencible con Diego al lado?

-Claro, claro. Te sentías invencible porque en los partidos agarraba la pelota y en cualquier momento, en cualquier lugar de la cancha, podías esperar una jugada de ciencia ficción. Otros jugadores no hacían eso. Sólo Diego podía. Igual, en esa Selección del ‘86 tuvo un acompañamiento extraordinario. Todos estábamos preparados para entrar en cualquier momento y acompañar. Él era el más desequilibrante, era la frutilla y el postre.

-¿Qué le dirías si lo tuvieses ahora?

-Los que compartimos equipo con él en el ‘86 vamos a estar siempre agradecidos. No sólo como jugador sino como persona. Lo que hizo Diego fue inolvidable. Nos trató igual a todos, a los titulares y suplentes. A los 22 futbolistas, a los PF, a los utileros. Los que estuvimos ahí no lo vamos a olvidar jamás.

La historia de la cena en la que se conocieron 

​El Bocha rememoró la primera vez que habló con Diego en una cena en 1979. “Le llevé una camiseta de Independiente autografiada y me agradeció muchísimo. De eso sí que no me olvido más”, comentó.

​Fue el 16 de octubre de 1977. Ese día Argentinos Juniors recibió a Independiente en el estadio de Huracán y se registró el primer enfrentamiento entre Diego Maradona y Ricardo Bochini. El Bicho arrancó arriba con dos goles de Rubén Giordano y el Rojo lo dio vuelta con dos gritos de Daniel Bertoni, dos de Norberto Outes y uno de Enzo Trossero. Diego compartió una cancha con su ídolo en un partido oficial por primera vez, pero no se animó a decirle ni una palabra.

La primera oportunidad en la que el máximo emblema de la Selección se animó a hablar con el Bocha fue en 1979. Ese año se conocieron en una cena a la que Maradona accedió producto de su insistencia para encontrarse con el 10 al que durante su infancia admiraba desde los escalones de la tribuna de la Doble Visera, con el viejo foso de la cancha de por medio.


-¿Esa fue la primera vez que hablaste con Diego?

-Sí, siempre digo que ése fue el día en el que lo conocí de verdad. Compartimos una cena en un restaurante céntrico de un ex jugador de Argentinos que se llamaba Carbone. Diego quería conocerme porque él de chico me iba a ver a la cancha en los partidos de Copa Libertadores. Me iba a ver a mí, al Chivo Pavoni, a Bertoni y a todos los que jugábamos en ese momento. Esa noche él me dijo que yo era su ídolo de pibe. Fue con Jorge Cyterszpiler, que en esa época era el manager. El asado lo organizó Hugo Saggiorato, que había jugado en Independiente y después pasó a Argentinos. Él nos conocía a los dos y me dijo: “Diego quiere verte”. Fue así que se dio ese primer encuentro y ya de arranque me di cuenta de que era un muy buen chico. Te digo más: también recuerdo que la primera vez que compartí un partido con él.

-¿Cuándo fue?

-En cancha de Vélez. Me invitaron para un aniversario de la fundación de Argentinos Juniors, o algo así. Yo integré el equipo con Diego, también estaba Hugo Gatti. Fue un partidazo. Al día siguiente Maradona viajó a Japón para jugar el Mundial Juvenil en el que fue campeón y la rompió. Ahí empezó a consagrarse internacionalmente, lo conocieron en todo el planeta.

-¿Cómo era Diego de pibe? ¿Te preguntaba cosas? ¿Te pedía consejos?

-Diego era un chico bárbaro, siempre lo fue. En esa comida organizada por Saggiorato de la que te contaba antes, le llevé una camiseta de Independiente autografiada y me agradeció muchísimo. De eso sí que no me olvido más.


Favio Verona

Diario Olé, 26 de noviembre de 2020 

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