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En el mejor partido del campeonato, Independiente derrotó por 2 a 0 a Lanús con goles de Abaldo y Ávalos. El Rojo jugó un gran segundo tiempo y mereció llevarse una victoria más holgada. Sobre el final, se fue expulsado Cabral y le anularon el tercero a Abaldo. 


Una noche el independiente de Quinteros volvió a parecerse a aquel equipo que sobre el final de 2025 y en la pretemporada nos hizo pensar en un recorrido distinto del que marcaba el comienzo del Apertura. 

Si bien la victoria ante Platense reconfortó por haber logrado salir de los tres empates al hilo, todavía no conformaba el juego del equipo, que se había esbozado de a ratos ante Estudiantes o Vélez, pero pecó de ingenuo ante Newell's y sufrió errores que le hicieron dejar puntos en el camino. 

 

Sin embargo, esta quinta fecha trajo el alivio de unir resultado y juego. Ya desde el primer tiempo el Rojo fue muy superior a su rival, que llegaba con bajas y la cabeza puesta en la final de la Recopa ante el Flamengo, pero no lograba herirlo. Llegaba hasta el área y no la pisa a. Avanzaba con los laterales por las bandas pero no generaba riesgo. Y así se diluía lo bueno que Marcone hacia en el medio o el esfuerzo de Ávalos por pelear arriba.

En la segunda parte la actitud fue otra. El Granate salio un poco más y también dejó espacios para que se metan los rápidos del Rojo. Uno de ellos fue Abaldo, que revivió un gran pase de Malcorra y definió cruzado para anotar un golazo. 

El golpe fue efectivo porque pocos minutos después un centro preciso a la cabeza de Ávalos decretó el segundo. Pudieron ser más, porque ni Pussetto ni Mazzantti estuvieron finos, y porque le anularon el que podría haber sido el tercero al uruguayo Abaldo, sobre el final.

La única mala de la noche fue la expulsión de Cabral, por un planchazo, ya en tiempo de descuento. Pero la imagen del equipo en su casa y frente a su gente, dejó la impresión de que esta noche puede ser un punto de partida para lo que deseamos. 

Emiliano Penelas 

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