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Martín Benítez fue el último de un grupo de jugadores que renovó contrato con una cláusula de salida de 20 millones de dólares.



La amenaza siempre está y la tentación es grande: los jugadores jóvenes duran muy poco en el fútbol argentino al caer en la irrechazable seducción de irse a jugar al exterior y ganar mucho más, además de progresar económicamente. No es novedad. Hace rato que que para los clubes de acá es complicado lograr retener a sus joyas, muchas de las cuales se van por un precio bajo. Pero en Independiente tratan de darle pelea a esta realidad.

La dirigencia comandada por Hugo Moyano ideó un plan y lo está llevando a cabo desde este año. Para evitar la fuga de capital de la institución, el Rojo comenzó a blindar a sus futbolistas profesionales de menor edad con una cláusula de salida de 20 millones de dólares. El último en renovar su contrato hasta 2021, mejorar su salario y firmar esta cláusula fue Martín Benítez, quien se dio la mano con el presidente en la tarde de este martes.

“Gran parte de mi vida la transité en esta casa, donde crecí y pasé momentos inolvidables. Luché mucho por esto, años de esfuerzo, pelearla, caer y volver a levantarme. Por eso quiero agradecer a Dios, mi familia y amigos. Si no fuese por ellos no podría haber logrado este sueño: ser jugador de fútbol”, escribió el misionero de 24 años en su cuenta de Instagram para expresar su alegría.

Tiene un sabor especial para él. Benítez debutó de la mano de Ramón Díaz en 2011. Los años siguientes no todo salió como lo esperaba. Entró en una meseta futbolística y soportó el reproche de muchos hinchas. En 2016 volvió a elevar su nivel a tal punto que el Galatasaray de Turquía estuvo a punto de llevárselo por unos 6 millones de euros, pero Independiente desestimó la oferta por considerarla insuficiente.

Eso le provocó un bajón anímico y de nuevo entró en un lapso gris en su juego. Pero con la llegada de Ariel Holan, resurgió. Hoy, luego de ser campeón de la Copa Sudamericana 2017, es un titular indiscutido del equipo de Avellaneda. Y a su buen fútbol, le agregó una importante cuota goleadora: ante Central Ballester metió el primer triplete de su carrera.

Santos Laguna ofreció cinco millones de dólares por él hace unos días, pero Moyano volvió a decir que no. "Por menos de 10 millones de dólares no escucharemos ninguna oferta por Benítez", le avisaron a Clarín desde la dirigencia roja. Y en la tarde de este martes, el nacido en Posadas rubricó el que hasta el momento es el mejor contrato de su vida.

El primero en integrar este selecto grupo con cláusula de salida de 20 millones de dólares fue Nicolás Figal (24 años), que debió estar 9 meses sin jugar por una sanción por doping. Alan Franco (21) también renovó el vínculo este año. El defensor forma la zaga central de la defensa junto con Figal. Francisco Pizzini (24) es otro que tuvo que recuperarse de un parate importante (en su caso por una rotura de ligamentos cruzados de rodilla antes de regresar de su préstamo en Olimpo) y que ya firmó sus papeles de blindaje.

Otra figurita surgida de la cantera del Diablo que lo hizo es Fabricio Bustos (22), quien se quedó en la puerta de integrar la lista de 23 de la Selección para el Mundial de Rusia. El más joven en sellar este tipo de vínculo es el delantero de 18 años Mauro Molina, que tiene un partido en Primera (ante Arsenal) y que fue uno de los goleadores de la Reserva conducida por Fernando Berón.

De esta manera, Independiente cuida a sus jugadores más valiosos salidos de sus entrañas de las garras del mercado externo, que ahora deberá poner una cifra importante sobre la mesa si es que pretende quedarse con alguno de ellos.

Nahuel Lanzillotta
Clarín, 24 de julio de 2018

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