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Independiente cayó por penales en la final de la Recopa, tras jugar 79 minutos con un hombre menos. El equipo de Holan aguantó el partido y hasta pudo ganarlo. No hay nada que reprocharle.


Una serie intensa, una final tremenda. A pura garra, con mucho nervio, y difícil de analizar desde la lógica. Independiente comenzó nervioso, Gremio lo apretó contra su campo y no la pasaba bien el equipo de Holan. De a poco se fue acomodando, e incluso a tener alguna chance aislada de contragolpe.

Hasta que el partido empezó a calentarse. El paraguayo Enrique Cáceres demostró no tener autoridad para conducir un partido que se le fue de las manos, hasta que la presión del público derivó en la jugada que desvirtuó todo: el árbitro recurrió al VAR y expulsó a Amorebieta, que le había ido fuerte a Luan. Era offside en la jugada previa, y después el defensor de Independiente deja alta la pierna, y el juez determinó la expulsión del Vasco.

Así siguió jugando el Rojo con uno menos, como en Avellaneda, se retrasó en el campo y peleó de contra. Sin embargo, de los 210 minutos que tuvo la serie, de los 142 que jugó con uno menos Independiente, no fue superado en ningún momento por el Gremio.

En el alargue tuvo una clarísima que Figal no llegó a conectar tras un cabezazo de Meza y en los penales fue Martín Benítez quien no llegó a concretar el último. Nada que reprocharle al equipo que dejó todo en la cancha y peleó cada pelota hasta el final.

Emiliano Penelas

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