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Cuando al Rojo no le alcanzaba el fútbol puso lo que había que poner y dio vuelta un duro partido ante Huracán. Fue 2 a 1 con goles de Barco y Erviti, sobre la hora. 



Tuvo un muy buen comienzo de partido Independiente, Nery Domínguez afilado, Benítez y Barco conectados y Rigoni desbordando. Le faltaba la puntada final, tener más presencia en el área. Y de pronto una llegada de Huracán, un corner y la fatalidad de Gigliotti para mandarla adentro... del arco propio.

Desde ese momento se pinchó el Rojo, perdió la tenencia, sufrió el bajón y el Globo tuvo sus mejores minutos comandado por el Rolfi Montenegro. El Rojo, encima, perdía a Nery por una molestia.

Así comenzó el segundo tiempo, aunque el visitante ya se conformaba con lo que tenía y dejó de preocuparse por tener el control. Independiente iba aunque sin ideas,se repetía en la fórmula y llegaba con poca gente, sin orden. Empujaban Bustos, en un nivel superlativo aún sin jugar en su puesto, y Tagliafico, otro que actuó cambiado.

El partido se moría pero faltaba una pizca de entrega que este equipo parece sacar cada vez más. Barco agarró la pelota con decisión cuando Echenique marcó el penal y empató el partido. Y Erviti, quien había hecho poco esta noche, puso el gol que en tiempo de descuento le daría la victoria al Rojo. Porque bien vale la heroica cuando lo demás no alcanza.

Emiliano Penelas

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