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Después de recibir demasiadas negativas de varios técnicos, Independiente concretó el arribo de Mauricio Pellegrino, un entrenador de clara orientación tacticista y con serias dificultades para lograr una mínima empatía con los hinchas y los jugadores. Este déficit para relacionarse con el plantel ya la experimentó en Valencia y Estudiantes.

Sábado 1º de Diciembre de 2012. El presidente del Valencia, Manuel Llorente, luego de padecer una derrota por 5-2 frente a la Real Sociedad de local y anteriormente una caída de visitante por 4-0 ante Málaga, habla en rueda de prensa. Y le preguntan cuáles fueron sus errores en los 3 años y medio que conduce al club. La respuesta de Llorente es rotunda: "Haber apostado por Mauricio Pellegrino como técnico. Pero ya no va más. Nos ha hecho retrasar varios meses la situación del equipo". Pellegrino había firmado un contrato por dos años y solo resistió en el cargo 6 meses.

Miércoles 15 de Abril de 2015. Después de caer por 2-0 ante Tigre, sumar 6 partidos sin victorias y quedar en la 16ª posición en la tabla, Juan Sebastián Verón, en calidad de presidente de Estudiantes, reflexiona sobre el despido de Pellegrino: "Nunca le encontró la vuelta al equipo. El equipo no aparecía, le costaba tener una identidad o una línea de juego. Hay que admitir que no le llegó al jugador. No es algo malo pero tendría que reconocerlo. No escuché ninguna autocrítica de Pellegrino ni de su cuerpo técnico. Hablaron pero no dijeron que no pudieron mejorar la situación. Siempre lo más fácil es mirar para los costados y no ver que se llega a un punto donde no se puede seguir. Cerramos un capítulo que veíamos que no caminaba".

Así, abruptamente, finalizaron las dos únicas experiencias como entrenador de Mauricio Pellegrino. Primero en Valencia (donde jugó en muy buen nivel durante 6 temporadas) y luego en Estudiantes. Estos antecedentes no indican nada en particular. Son datos objetivos que recoge la historia reciente.

A este técnico de 43 años eligió Independiente, después de cosechar la negativa de Barros Schelotto, Almeyda, Pizzi, Mohamed y Troglio para asumir en reemplazo del vapuleado Jorge Almirón.

De Pellegrino, la dirigencia liderada por Hugo Moyano (de buena labor en varias áreas del club, menos en el fútbol), destaca su seriedad y profesionalismo. Hace casi un año, las mismas palabras utilizó Moyano para elogiar la labor de Almirón. Se ponía énfasis en su seriedad para encarar el trabajo y su profesionalismo para abordar la función.

¿Qué clase de técnico es Pellegrino? Un técnico con diseño europeo, fruto de los 14 años que vivió en el Viejo Continente, desarrollándose como jugador y como técnico (fue también ayudante de Rafa Benitez en Inter y Liverpool) en España, Italia e Inglaterra. Si privilegia algo es la organización, ubicando en un plano secundario la inspiración. Su formación es netamente tacticista. Esto (al igual que su admiración por el fútbol europeo) no es bueno ni malo. Depende de la mirada y de los gustos futbolísticos de cada uno.

Alguna vez charlando en la concentración de City Bell con Diego Simeone cuando ejercía como entrenador de Estudiantes, nos comentó que abrazar y reivindicar el tacticismo en la Argentina no es una opción políticamente correcta. "En cambio en Italia está muy bien visto que un técnico hable mucho de táctica y trabaje mucho la táctica. Acá no, es todo lo contrario. Acá tiene mala prensa", aseguró el Cholo.

Por supuesto que Simeone es hoy un tacticista consumado, pero también sabe generar algo que no abunda ni por dentro ni por afuera de las fronteras del fútbol: empatías múltiples. Empatía con los hinchas del club que dirige y especialmente con los jugadores que forman parte de su plantel.

¿Qué sería la empatía vinculada en este caso al fútbol? Un proceso de fuerte identificación, sensibilidad y pertenencia. Es el viaje de ida y vuelta o el feedbak con quien está enfrente. Simeone conquista esa virtud sin desnaturalizarse. Promueve ese microclima. Alimenta esa figura de la participación masiva y efectiva que moviliza mejores respuestas en los planos de la emotividad y la actitud general. Por ejemplo, Simeone en Estudiantes pareció encarnar la mística de Estudiantes y ser un hombre de Estudiantes de toda la vida. Y en Atlético de Madrid lo mismo. Eso también es tener empatía.

Pellegrino, en cambio, está completamente alejado de ese perfil que no se elabora ni se construye: se tiene o no se tiene. El flamante técnico de Independiente transmite frialdad. O una toma de distancia relacionada con su personalidad. Por eso seguramente Verón en la salida anticipada de Pellegrino de Estudiantes, habló de que no le "llegó a los jugadores", entre otras consideraciones muy críticas. Esta carencia para liderar que visibilizó la Bruja en su trato diario con Pellegrino, primero en su etapa como jugador y luego como titular del club, no es una observación para pasarla por alto ni para subestimarla. Suele ser central en la dinámica de las relaciones humanas. Y en las atmósferas de cualquier grupo de trabajo. Si un líder o aspirante a serlo no conecta con aquellos a los que tiene que transmitirles una idea y un proyecto, las capacidades de ese líder (en el caso que las tenga) se desvanecen en el camino.

Acá no está en cuestión si Pellegrino sabe un poco más o un poco menos de fútbol. Si prefiere defender más y atacar menos. O al revés. O si en su idea táctica prevalece el 4-4-2 clásico, como acostumbra a parar a sus equipos. Esto no es secundario, pero no es fundamental. Lo realmente fundamental es lo que irradia. Y lo que transmite, más allá de las consignas específicas. Porque lo que se transmite trasciende las palabras.

Eso es lo que diferencia y distingue claramente a un entrenador: lo intangible. Que es la comunión intransferible del encuentro. Con los hinchas. Con los dirigentes. Y con los jugadores. Pellegrino, en este plano, naufraga. Porque no contagia. No atrapa. No seduce. Quizás, precisamente por eso, en el círculo rojo de Independiente su nombre y su confirmación generaron muchísimos más rechazos que adhesiones.

Esa empatía ausente se une a su teoría y tacticismo. Que no es otra cosa que empezar con viento en contra.

Eduardo Verona
Diario Popular

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