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A 47 años de la Copa Libertadores de 1965, Independiente homenajeó a Osvaldo Mura y David Acevedo, dos ídolos del Rojo integrantes de aquel gran equipo bicampeón de América. Claudio Keblaitis, Vicepresidente 2° de la Institución, les entregó una plaqueta a cada uno en reconocimiento.

15 de abril de 1965. Estadio Nacional de Chile. La noche de Santiago acoje a dos colosos. Uno consumado, charrúa, Decano de América. El otro, Rey vigente, argentino, con el hambre de una gloria cada vez mas grande. Se enfrentaban Independiente y Peñarol para dirimir el dueño de una Copa todavía joven, una Copa de campeones y nada más.

Todo tiene un comienzo. Por ganar la edición anterior, El Rojo accedió en seminifinales, donde tras tres duros partidos logró imponerse sobre Boca, campeón argentino. Así, lograba su segunda final de Copa Libertadores en tres presentaciones.

Más que una final, fue un duelo. Matar de local y morir de visitante. 1 a 0 en Avellaneda, con gol de Bernao. 1 a 3 en Montevideo, con Vicente De La Mata (H) para marcar el del honor. Había tercer partido, a jugarse en Chile.

Fue un 15 de abril de 1965 cuando la historia nos marcó a fuego. 4 a 1. Bernao, Avallay, Mura y Acevedo fueron los que le dieron un triunfazo a Independiente, que retenía a América en su puño para mostrarlo con los brazos en alto. Con la infatigable entrega de Ferreyro y Acevedo, con la recarga de garra que llegó con Pavoni, con la picardía de Mura y la clase de Bernao, Independiente confirmó que la mística de la Copa del 64 no se había ido, ni nunca habría de irse. Esa mística que tienen pocos. Esta mística que tenemos nosotros.

Fuente: Clubaindependiente.com

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