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Independiente no jugó mal, pero no pudo con Banfield, que supo cómo manejar el partido a su ritmo y se llevó los tres puntos del Libertadores de América. El Rojo se bajó del campeonato.

Banfield fue a ganar el partido y pelea decididamente el campeonato. Tiene con qué, lo demostró con actitud, fútbol y algo de suerte, por supuesto. Independiente, decorosamente, maquilla los baches de juego con amor propio y entrega. Dio hasta donde pudo, y se fue aplaudido por su gente, aunque no le alcanzó para llegar más lejos.

Desde el primer minuto el equipo de Falcioni comenzó a presionar en todos los sectores de la cancha. A los Rojos les costaba mucho salir con claridad ante semejante tarea atlética de los muchachos verdiblancos, que sacaban provecho de la velocidad de sus puntas en una cancha muy rápida por toda la lluvia caída desde la tarde.

El primer tiempo pasó casi como un round de observación. Las jugadas más claras estuvieron del lado de Independiente, aunque todas llegaron desde pelotas paradas. El mediocampo era de Banfield y el control de la pelota también. Sin embargo, el pensamiento general era que con el estado del campo de juego y el correr de los minutos, el visitante no podría sostener ese ritmo de presión.

Los momentos más destacados -y los goles- llegaron en la segunda parte. Primero fue el Chipi Gandín, a los 3 minutos y con un bombazo espectacular, el que abrió el partido con un gol de otro partido. El goleador del Rojo en el torneo anda inspirado, recibió directo de Gabbarini y como vino, de media vuelta clavó su volea por sobre el cuerpo de Luchetti, quien sólo pudo mirarla entrar.

Fernández y Silva: dos delanteros difíciles para cualquier defensa

La alegría le duró poco a Independiente, y quizás ahí estuvo la clave del partido. Tres minutos más tarde un centro sin complicaciones de Banfield encontró a Mareque, quien quiso cabecearla hacia Gabba, sin darse cuenta de que el arquero había abandonado su portería y vio como la pelota lo superaba para convertirse en el empate del Taladro.

En el aire quedó la sensación de que si el Rojo aguantaba el 1 a 0 las cosas se le iban a complicar a Banfield, pero la igualdad pareció echar por tierra todo lo que había conseguido Independiente. Además, ya desde el primer tiempo se notaba el bajón por el que atravesaban Piatti y Silvera, dos que no pudieron trabajar normalmente durante la semana y pagaron el precio en el partido.

Pronto se irían reemplazados, pero Martín Gómez ni Patricio Rodríguez aportaron lo que se esperaba de ellos. Walter Acevedo, de gran partido en el mediocampo, quitaba y distribuía juego, pero Banfield mostró solidez en todas sus líneas: gran trabajo de Ervitti en la creación, Méndez muy firme en la defensa, y dos atacantes temibles como los urugayos Silva y Fernández, terminaron construyendo una victoria inobjetable.

Sobre la media hora fue el goleador del Apertura, Santiago Silva, quien puso el 2 a 1 final y ya desde ese momento si a Independiente le había costado reponerse tras el gol en contra, este fue el mazazo que terminó con las esperanzas.

Emiliano Penelas

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