1
Independiente llegó a San Juan con problemas en los vuelos, entró distraído a la cancha y jamás supo cómo remontar un partido adverso en el que no mostró nivel y se quedó sin horizonte. Fallaron los motores del equipo, y a los locales sólo les llevó un tiempo ponernos a pique.

Bravo pelea la pelota con Herrón ante la mirada de Matheu y el juez de línea

Una metáfora de los tiempos que corren. El Rojo entró con el pie izquierdo y algo más a la cancha, porque al minuto de juego, una pelota perdida pasando la mitad de cancha encuentra mal parada a la defensa, Gioda sale a cualquier parte y queda fuera de camino, Matheu no alcanza a cerrar y Assmann no pudo hacer nada frente al excelente jugador que es Martín Bravo, quien ponía el 1-0 para San Martín cuando recién nos acomodábamos.

A sacar del medio de nuevo, pero sin rumbo, sin ideas y con un vuelo rasante, apenas presentes los once jugadores en la cancha, no pudo ni supo dar vuelta el juego en ese primer tiempo en el que apenas una guapeada de Denis, quien luchó contra toda la defensa sanjuanina solo, sin compañía, porque Montenegro bajaba mucho y nadie lo asistía.

Pasada la media hora de juego ya era todo de los locales, y fue finalmente Tonelotto quien marcó el segundo gol tras un corner desde la derecha, la marca en zona de Independiente dejó venir como una tromba al 9 del equipo cuyano y así quedó claro que el Rojo no tenía las respuestas para lo que estaba pasando en la cancha.

Un tiro libre va directo a la red pero el juez de línea sanciona un off side salvador de Tonelotto, quien saltó y obstaculizó a Assmann, sino era el tercero sin dudas y sin reproches.

Lo mejor del tibio Independiente se vio en la segunda parte. Desde el arranque vinieron dos cambios que refrescaron el juego: Patito Rodríguez por el intrascendente Ledesma y Calello por Herrón, que no había podido frenar las marcas en toda la primera mitad. El Rojo tuvo otra actitud y presionó más arriba, pero Gioda seguía dubitativo, Montenegro impreciso y Grisales sólo funcionaba en cuentagotas. Sólo la fuerza de Denis, que ya mencionamos, algo de Mareque yéndose al ataque y mucho amor propio de Fredes. Resulta inexplicable entender por qué fue él quien dejó la cancha para que ingrese Sosa, cuando Totono hacía rato que ya no daba con su alma.

De todas formas, el ánimo no cambiaba y San Martín, apremiado por el descenso pero de buen fútbol en este Clausura, entendió que su negocio era aguantar y conseguir los tres puntos. Independiente, nuevamente superado fuera de Avellaneda, fue la pálida imagen de un equipo sin altura.

Emiliano Penelas

Publicar un comentario

Anónimo dijo... 24 de marzo de 2008, 08:33

Me da pena lo que le ha ocurridoa Independiente, le e cogido cariño al club desde que conozco al amigo Cristian, el jefe de mundo futbolero blog, pero bueno ya irá la cosa a mejor.
http://senderobetico.blogspot.com