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No hace falta ni acordarse cuándo fue la última vez que Independiente ganó en el Monumental. Los hinchas del Rojo recuerdan y saben que ir a esa cancha, por más ilusiones que genere siempre, significa volverse con una decepción, o cuando mucho, con un "podría haber sido" o "estuvimos cerca". La sola presencia de la camiseta de River, digno es decirlo, nos paraliza, y visitar el gallinero ha sido en los últimos años simplemente tomar sol.


Recordamos allí, sí, presentes y palpables, los clásicos ganados a la empresa, goleadas incluídas. Pero eso es de todos los días, en cualquier estadio.

También muchos fanas del Diablo se habrán vuelto felices a sus casas luego de algún recital, quizás los últimos de Soda Stereo, o también pudo ser alguno de los Rolling Stones o U2. Pero de fútbol en esa cancha mejor no hablar.

¿Por qué decimos todo esto? Pues bien, porque Independiente tiene el domingo una doble cita con la historia. Primero, ganarle a River. Segundo, mostrarle a los demás y a sí mismo que este equipo va a pelear hasta el final y tiene hambre para ganar el campeonato. Más allá de si luego de la fecha se modifica o no la tabla de posiciones, no será lo mismo si eso pasó luego de vencer a los dirigidos por Passarella.

Romper la racha con River sería empezar a entrar en la historia, pero hay otra más grande, que se escribe con mayúscula y es la que todos buscamos. El domingo se puede dar el primer paso del final de ese camino. Troglio y los jugadores lo saben. La gente también, por eso agotó todas las localidades que se pusieron a la venta. La Historia está ahí nomás.

Emiliano Penelas

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