En un Clásico de Avellaneda más trabado qué jugado, Independiente derrotó 1 a 0 a racing con gol de Ávalos y volvió al triunfo en casa para estirar el historial. En el primer tiempo, Maravilla Martínez erró unnoenal para la visita.
Si pensamos en frío y ya a un par de horas de acabada la jornada, el desahogo final habla de la necesidad de la victoria tanto al rival de siempre como para volver a meterse en la pelea de los ocho que clasifican a la definición del torneo. En ese aspecto, no jugó bien Independiente, le sigue costando el manejo del medio campo, no se muestra sólido en defensa y debe trabajar demasiado para llegar a generar situaciones de gol.
Pero hubo un quiebre en el partido, y fue a los 40 minutos del primer tiempo. El árbitro fue al VAR, cobró penal para racing y Maravilla Martínez decidió picarlo. La pelota se fue por encima del travesaño y mientras Rey reía y abrazaba al delantero de racing junto a Lomónaco, algo pasó en los hinchas que sentimos que se podía dar.
Hubo que esperar bastante, y seguir sufriendo porque el 9 rival erró otra situación imposible y loa nuestros parecían solo tirar pelotazos a las manos de Cambeses. El ingreso de Pérez Curci le dio más movilidad al Rojo, que avanzó varios metros os y empujado por la he te fue a buscarlo.
Hasta que a los 35' Montiel encaró Por derecha, amagó un par de veces y metió el buscapie para que Ávalos, siempre esforzado, estire su pie y conecte al gol y al delirio general de un Estadio qué se caía abajo, de gargantas rojas exaltadas. Así se ganó, con la camiseta, con empuje y con coraje. El fútbol llegará más adelante, festejemos esta pascua.
Emiliano Penelas

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