Casi sin patear al arco, y jugando muy mal, Independiente consiguió un triunfo qué vale más pensando en el futuro que en lo mostrado esta tarde en Vicente López. Montiel anotó el único gol ante Platense, otra vez desde un lateral.
Independiente volvió a ganar y a esta altura eso ya es demasiado. El equipo volvió a jugar mal, como lo viene haciendo desde el comienzo del Torneo Apertura, en el que había cosechado tres empates. Esta tarde, ante Platense, no fue la excepción.
El primer tiempo fue para el olvido, muy mal jugado por parte de los dos, pero en el Rojo preocupó incluso ver una involución. Quinteros volvió a sorprender con una serie de variantes en la que insistió con Federco en lugar de Valdez y decidió el regreso de Marcone por Fernández Cedrés. En cuanto al defensor, como sucedió EN Rosario, la decisión no pareció ser acertada. Y si a eso le sumamos un campo de juego difícil y una obstinación por querer salir desde el fondo tocando, su tarde no fue la mejor.
En el mediocampo Marcone jugó más y aportó otra presencia que no le daba el uruguayo haciendo el uruguayo. En esa primera mitad, fue de los pocos que salvó la nota junto a Lomónaco y Montiel, el único que puede ser capaz de hacer algo diferente.
El comienzo de la segunda mitad no distó mucho de cómo había terminado la primera, con la excepción de que llegando a los 20 minutos nuevamente desde un lateral de Godoy, Montiel anotó tras el toque de Ávalos yendo a buscar. En un primer momento dieron offaide pero el VAR rectificó y fue el gol de una victoria que se sostuvo como se pudo.
Es cierto que el Calamar sintió el golpe, y tras el 1-0 cayó en imprecisiones y desesperación, dejando huecos atrás para que el Rojo pudiera aumentar de contra, cosa que jo logró por un par de decisiones mal tomadas por Cabral, Pussetto y Mazzantti luego.
La victoria deberá servir para corregir cosas, trabajar más e intensa tar sostener un equipo.
Emiliano Penelas

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