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A través de Nicolás Vallejo, Independiente anotó el único gol del encuentro ante Arsenal a los tres minutos de un partido muy pobre, y con eso le alcanzó para llevarse la victoria del Viaducto.


Un triunfo opaco, jugando otra vez mal, refugiándose en su propio campo durante casi todo el partido, así ganó Independiente. Esta claro que lo festejamos y celebramos pero es obligación decir que no nos gustan las formas. Porque el Rojo tuvo todo a su favor para hacer otro partido. A los 3 minutos una contra letal entre Batallini y Vallejo, y una definición exquisita del pibe que con 18 años vivió una gran desazón el miércoles pasado, errando el penal ante Talleres para la eliminación de la Copa Argentina.

Sin embargo, el golpe de entrada pareció contraproducente porque desde entonces el equipo que hasta el encuentro en Chaco había mostrado otra imagen, ganado una seguidilla de partidos y mejorando su juego, volvió a meterse atrás, a cerrarse sobre sí mismo y dejar venir a un rival claramente inferior, que pelea por sumar puntos para mantenerse en Primera.


Claro que la remontada se debió en parte al doble cinco que conforman Marcone y Lucas Romero, ambos ausentes en Sarandí, y eso se notó. Saltita González deambula la cancha y Soñora fue una sombra en el medio. El empuje de Batallini, siempre atolondrado pero vigoroso, y la frescura de Vallejo fueron las únicas variables en ofensiva, mientras Ferreyra pasaba desapercibido y Benegas no recibía juego.

Arsenal nunca inquietó demasiado pero así y todo convirtió a Álvarez en figura cuando los cambios no llegaban e Independiente sólo apostaba a dejar pasar los minutos. Le alcanzó con lo hecho en los primeros tres. 

Emiliano Penelas 

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