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En Santiago del Estero, Independiente cayó ante Central Córdoba por 1 a 0, en otra noche para el olvido en donde fue claramente perjudicado por el arbitraje de Echenique, que anuló mal un gol y omitió dos claros penales. 

Un primer tiempo incómodo para Independiente. El local, sin ser mucho más, logró tener las chances más claras y exigir a Sosa desde el comienzo. Con el correr de los minutos, y ante el cansancio de los santiagueños, la cosa se fue emparejando y comenzaron los errores arbitrales. 

En el único tiro al arco del Rojo, cerca de los 20 minutos, Silvio Romero toma el rebote de Lucas González y marca lo que debía ser gol, pero Echenique, a instancias del juez de línea, anuló mal. El delantero estaba habilitado. Luego, en otra polémica, Domingo Blanco ganó la pelota en el área y cayó en el forcejeo con el defensor. Era penal para Independiente, porque Mingo gana la posición y no existe "hombro con hombro ni cuerpo contra cuerpo", fue un agarrón al hombro. 

La segunda parte comenzó un poco mejor el Rojo, adelantándose unos metros, y hasta ejecutando el segundo tiro al arco del partido, nuevamente Saltita González de media distancia, aunque sin profundidad. Esta vez el pase del tiempo favoreció al Ferroviario, que ganó el mediocampo y manejó la pelota. Tanto que antes del cuarto de hora una gran jugada derivó en un remate inatajable de Vega, que la clavó al ángulo para adelantar a Central Córdoba.

Ni Velasco, ni Roa, ni los Romero... muy pobre todo lo de Independiente en la noche santiagueña, pero así y todo es muy difícil cuando el arbitraje no te da una. Cuando faltaban diez minutos, un penalazo a Jonathan Herrera entrando al área sin pelota ni siquiera fue estimado por el juez o su asistente, y así, con un tibio remate de Rodrigo Márquez sobre el final, se fue derrotado el Rojo en otra actuación olvidable. 

Emiliano Penelas

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