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Bajo un diluvio, Independiente se impuso en el Clásico de Avellaneda y quedó como único puntero del campeonato. En el Libertadores de América, derrotó por 1 a 0 al rival de siempre con gol de Silvio Romero.

La sudestada se desató con fuerza sobre Avellaneda desde dos horas y media antes de que comenzara el clásico de la ciudad. Lluvia incesante, ráfagas de viento helado y calles anegadas hacían una postal apocalíptica del partido que iba a jugarse en el Libertadores de América. 

El campo de juego aguantaba bien los embates del clima, salvo algunos sectores en el área que da a la popular local, donde hacía la entrada en calor (es una forma de decir) Sebastián Sosa. El mismo arquero que con pelo también salvaría en un par de ocasiones providenciales a Independiente. Con el pie en el primer tiempo, con una atajada y la colaboración del palo en el segundo.

Fueron las dos llegadas más claras del rival, que en la primera parte dominó más el juego pero tampoco llevó más peligro que ese. El Rojo apretó los dientes en defensa, perdió a Lucas Romero, que llegaba infiltrado, a poco de comenzar el partido, y al otro tocado, Lucas Rodríguez, en el entretiempo. 

No obstante, una muy buena labor del tercer Lucas, González, más la solidez de Insaurralde y la sobriedad de Barreto afianzaban la retaguardia. Arriba, laborioso Palacios y Silvio Romero llegando dos veces, con poca fortuna para definir, hasta que a los 23 minutos del segundo tiempo, ironías del destino, conectó de palomita un centro del tucumano para el único gol del partido. 

De contra pudo llevarse algo más el Rojo, que terminó justificando la victoria con la tenencia de la pelota y el manejo de los tiempos del partido ante un rival que terminó errando los cambios y apostando al pelotazo mientras sufría las contras. Así, el Rey de Copas finaliza la jornada como único puntero de la Liga Profesional. La historia te dice quién sos.

Emiliano Penelas

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