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En un terreno hostil, Independiente sacó pecho y mostró credenciales de su rica historia para superar al Santos en el juego y lo anímico. El 0 a 0 no muestra la supremacía Roja en la serie, pero le alcanzó para pasar de ronda. Incidentes sobre el final. 


Foto: Rojos de pasión 

Vamos a hablar de fútbol. Independiente fue superior a Santos en Avellaneda y en San Pablo. El equipo de Holan jugó mejor acá y allá, y hasta mereció ganar en cancha con todas las armas de juego exhibidas.

Nunca pasó sobresaltos ante un equipo que sólo quiso embarullar el juego en su casa y se negó a jugar el partido en el Libertadores de América. Incluso en Brasil el Rojo pudo liquidarlo si Maxi Meza hubiera convertido el penal que le contuvo Vanderlei a los 45 minutos del primer tiempo.

Sólido en defensa, con Alan Franco descollante, pero también con el fútbol de Hernández y la fuerza de Nico Domingo, Independiente manejaba el partido a voluntad hasta que la bronca estalló en los hinchas locales que ya no quisieron que se jugara más. Pero eso es otra historia. Independiente está en Cuartos de final y sueña con la Octava.

Emiliano Penelas

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