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Con un insólito penal en contra, pero sin poder concretar las chances a su favor, Independiente cayó en Mendoza ante Godoy Cruz.


Manejó mejor el juego Independiente en el primer tiempo, haciendo negocio por la derecha de su ataque y convirtiendo al arquero del Tomba en personalidad destacada de su área. Primero fue Leandro Fernández quien exigido provocó la buena respuesta de Burián. Y luego fueron dos del Torito Rodríguez, rematando desde adentro del área, primero con otra buena reacción del arquero Tombino, y luego con una volea que se fue lejos del palo.

La pregunta allí es por qué era el uruguayo quien llegaba a posición franca de remate y no un delantero con más definición. Allí lo vimos, al inicio del segundo tiempo, a Gigliotti, en la única que tocó, desperdiciando una jugada desde el corner.

Hasta allí casi no había inquietado el local, hasta que Patricio Loustau vio un penal inexistente de Sánchez Miño, y el Morro García canjeó por gol. El Rojo cayó en un pozo hasta que el ingreso de Benítez lo reactivó. Fue justamente un remate de larga distancia del misionero que generó un rebote del arquero y el Torito, otra vez solo de frente y con el arco a disposición, cabeceó afuera.

Más allá del grosero error arbitrar, preocupa el bajo nivel de Independiente en las últimas fechas, y al regreso de Mendoza será un tema a profundizar por parte del cuerpo técnico.

Emiliano Penelas

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