0
El titular de la AFA intentó reflotar el pacto de salvataje económico, pero quitándole aún más poder a la actual conducción.

Desde su sillón de la calle Viamonte 1366, Julio Humberto Grondona miraba el caos en el que el Independiente de sus amores se sumergía cada día un poco más. Se sabe: al presidente de la AFA no le gusta nada que el fútbol argentino sea tapa de diarios por el escándalo. Y el club de Avellaneda no deja de generar malas noticias. Por eso, ante la angustiante situación deportiva e institucional del Rojo, Don Julio decidió interceder.

Primero le dio al presidente Javier Cantero el dinero (unos dos millones de pesos en cinco cheques) para que les abonara a los empleados del club la deuda de marzo y levantaran el paro. Así, se evitó el papelón de la suspensión del partido del lunes ante Almirante Brown (fue 1-1). Y después, al igual que hizo en 2012 cuando en un San Lorenzo en plena crisis dirigencial le sugirió al entonces presidente Carlos Abdo que le dejara el camino a Marcelo Tinelli y a su gente (se declaró la acefalía y hubo elecciones anticipadas), Grondona trató de realizar una transición prolija en Independiente.

Levantó el teléfono de su oficina, habló con Cantero y con Hugo Moyano, referente opositor y de la "Agrupación Independiente", que ofreció hacer un pacto (que nunca llegó a firmarse) de salvataje económico a cambio del manejo del fútbol y de elecciones en julio. Grondona quiso frenar el "quilombo", como lo definió el lunes el técnico Omar De Felippe, y su manera fue la de intentar reflotar el acuerdo, aunque con otras condiciones. El martes se reunió en el edificio de la AFA con Héctor Maldonado (presidente de la AI y mano derecha de Moyano), con Noray Nakis (referente opositor) y con Pablo Aguilera (hombre de la AFIP, cercano a Ricardo Echegaray). Allí les aseguró que tendrían el respaldo y los avales de la AFA para aportar el dinero necesario hasta mitad de año. Y les pidió que a cambio manejen todo el fútbol de Independiente y que, además, tengan injerencia en la parte administrativa del club, algo que no figuraba entre las condiciones del pacto anterior que había quedado trunco.

Grondona piensa que la imagen de Cantero irrita a los hinchas. Por eso, le pidió que no renuncie, pero que hasta las elecciones deje que la oposición se haga cargo de las cosas.

La pregunta era: ¿Aceptaría Cantero estas condiciones? El presidente de la institución de Avellaneda se hizo presente ayer en el entrenamiento del plantel en Villa Domínico. Habló con De Felippe, quien le había exigido públicamente que "se ponga los pantalones", para explicarle que había decidido adelantar las elecciones, tal como se expresó en un comunicado oficial el martes. Se esperaba que también charlara con los jugadores. De hecho, algunos se estaban yendo y esperaron a la llegada de Cantero. Sin embargo, el presidente no cruzó palabra con futbolista alguno, algo que en el plantel no cayó para nada bien.

Mientras tanto, el secretario general de la AFA, Miguel Silva, se encargaba de redactar el nuevo acuerdo para que por la tarde, en el Hotel Panamericano, quedara sellado y la calma se restableciera en Independiente. Noray Nakis y Carlos Montaña (otro de los aportantes, viceministro de Desarrollo Social de la Nación) fueron los encargados de reunirse con Cantero. Pero al ver los nuevos condicionamientos, el presidente se negó a firmar y se retiró del lugar.

"Ya está, yo no lo llamó más", le dijo Nakis a Clarín. Por su parte, Montaña no cerró del todo la puerta en el programa Campanas del Infierno: "Vamos a agotar el diálogo hasta llegar a buen puerto, pero no hay mucho tiempo para charlar". Lo cierto es que Cantero le dijo "no" a la idea de Julio Grondona.

¿Y ahora qué? Los Representantes de Socios del club esperan recibir por estas horas el llamado a la Asamblea Extraordinaria para tratar el adelantamiento de las elecciones cuanto antes (serían en julio o, a más tardar, en agosto). Mientras tanto, los rumores de más renuncias en la Comisión Directiva siguen recorriendo los pasillos de un club muy lastimado, al tiempo que el equipo intenta enfocarse, entre tanto desconcierto, en el partido clave del lunes ante Crucero del Norte, a las 20.30 en Posadas.

Nahuel Lanzillota
Clarín

Publicar un comentario

Invitame un café en cafecito.app