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Un 25 de enero de 1954 nacía el poeta de Zárate, Ricardo Enrique Bochini. Ese mismo día, 24 años después, lo celebraba con una de las más grandes hazañas de la historia Roja. 


Muy pocos son los casos en el mundo en los que un jugador viste sólo una camiseta, a la que llena de gloria, prestigio, títulos y llena de orgullo a sus hinchas como el de Ricardo Enrique Bochini.

Pero también tiene el eterno 10 de Independiente el honor de haber concebido un adjetivo, "Bochinesco", para todos los pases que hoy vemos hacerle a Iniesta, por ejemplo, cuando el puntero corre al vacío porque sabe que la pelota le va a caer al pie y lo convertirá en el goleador del equipo gracias a saber cuál es el mejor momento para desprenderse del balón.

Bochini es parte de la mayoría de las historias que nos hacen decir "por esto soy de Independiente", es el nombre que nos identifica, el estandarte de mil batallas, el de las Intercontinentales y las Libertadores, el que regó de gloria las canchas del fútbol argentino y mundial. Y entre ellas, una de las más grandes la celebró el día de su cumpleaños, cuando el 25 de enero de 1978 el Rojo se quedaba con el Nacional 77, jugando con 8 hombres frente a Talleres, en Córdoba.

Esa noche se puso al hombro al equipo del gran Pato Pastoriza y decir, como nuestro himno, que ésos sí eran "guapos para una jornada".

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