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No hacía falta saber mucho de fútbol para adelantar que el partido ante Arsenal sería una prueba demasiado exigente para la pobre ofensiva del Rojo. Ante uno de los equipos que más y mejor defiende, Independiente naufragó entre pases laterales sin profundidad y se intoxicó con las dosis excesivas de individualismo. Aquel atisbo de recuperación que arrancó tras el empate con Racing ya quedó en el freezer y el sueño de la Copa está helado.

El regreso de Patito Rodríguez generaba ilusión, mientras que el ingreso de Marco Pérez por Parra dibujaba un interrogante en el área. El primero desilusionó nuevamente porque todavía no está ni cerca de un ritmo de juego regular. La inactividad le está cobrando facturas inmensas al talentoso quilmeño, a quien igualmente no se le puede arrojar todos los dardos de responsabilidad. El menú que ofrece el colombiano no varió: poca conexión con el juego y muchas

Los otros dos encargados de generar fútbol, Defederico y Núñez, ratificaron sus grisáceos presentes. El ex Huracán pone voluntad, pero siempre se diluye en series de gambetas intrascendentes. No se puede gambetear a todo un equipo y cambiar el malestar de un año en una jugada, Matías. A veces, una sola gambeta y un pase a un compañero ya alcanza. Con respecto al Gordo, todo indica que volvió a la intrascendencia que tanto lo caracteriza, más allá de algún remate desde fuera del área.

Vale la pena el intento con Churín, pero hay que mantener la apuesta para no ser contradictorio. A su vez, hay que avisarles a los laterales que ellos son claves en este esquema, ya que deben crear superioridad numérica al conectarse con los mediapuntas. Como no lo hacen seguido, los cuatro de adelante generalmente mueren en intentos individuales. ¿Kruspzky no merece una chance de titularidad cuanto antes? ¿Busse y Pizzini no pueden ser opciones como mediocampistas externos?

MR
TyC Sports

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