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Independiente y racing se verán las caras en un clásico muy especial: el Rojo quiere entrar a una copa internacional y a la vez mandar a su histórico rival a la Promoción. El duelo de Avellaneda esta vez se juega en Liniers.

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Siempre se esperan, son lindos de jugar y además la gente se predispone de otra manera, lo vive durante la semana, lo palpita el mismo día del partido, va a la cancha con otra sensación, otra adrenalina y otros deseos. Es cierto que muchas veces defrauda y tanta expectativa sólo queda en el juego y el color de las tribunas pero esta vez todo parece indicar que no será así.

El Rojo pondrá todo lo que tiene para enfrentar a racing. Claudio Borghi sabe que la hinchada pedirá ganar a toda costa, los jugadores lo saben y sería el broche de la levantada definitiva de esta última parte del año, de Santoro a esta parte.

Además, hay extras. Por el lado de Independiente, terminar el campeonato lo más arriba posible es una obligación. Si bien hay todavía chances matemáticas de conseguir el título, se sabe que es muy poco probable, pero sí sería digno poder terminar lo más encumbrado que se pueda. Por otro lado, también el plantel es conciente que sería una gran desilusión no poder clasificar a alguna copa internacional. La pelea es muy pareja, pero el Rojo tiene chances en la Sudamericana, y debe sumar para aspirar más allá, a una Libertadores. Hace tiempo que no jugamos torneos continentales, y sería un buen aliciente para la hinchada que aguantó un año con vaivenes.

Del rival, no hay mucho que decir, sino que otra expectativa de los hinchas Rojos es poder darle la estocada final a racing para que jugar la Promoción se convierta en la realidad del equipo gerenciado. Están a sólo un paso, nosotros podemos ayudar a que lo den, y la parcialidad Roja piensa en aquel diciembre del '83, cuando se dio lo que todo hincha quiere y sueña: su equipo campeón mandando al rival de siempre a la B.

"Prohibido olvidar: 22/12/83", dice la bandera.
"Yo era campeón, vos descendías", la canción.


Otro de los condimentos será la localía. La cancha de Vélez, el Estadio José Amalfitani de Liniers, será escenario del clásico de Avellaneda, que deambuló por los escritorios hasta determinar que se podría jugar en Capital y en una cancha acorde a las necesidades de este encuentro.

En el plano futbolístico, están prácticamente asegurados los regresos de Montenegro, recuperado de la lesión que lo dejó al margen del partido con el Pincha, y Maheu, quien cumplió la fecha de suspensión y reaparecerá en lugar de Gioda, quien debe purgar un partido por haber llegado a las cinco amarillas. La única duda es Grisales, ya que el colombiano se ausentó del compromiso de su selección en Francia por un esguince de tobillo derecho, y sería raro que pudiera estar el sábado jugando para Independiente.

Las expectativas están, las ganas también. Sólo resta que tengamo un buen partido con un resultado que nos alegre durante mucho tiempo.

Emiliano Penelas

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