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Se terminó, quizás deberíamos decir "por suerte y por fin", el Pentagonal de Verano. Sólo queda un partido más en Salta, frente a San Lorenzo, y luego sí, el plato fuerte, el Torneo Clausura.

Chau verano

Decíamos antes de que comenzara la serie de amistosos de cada verano que estos partidos poco aportan a la realidad de los equipos. Al menos los primeros, cuando el cuerpo de los jugadores aún está empezando a trabajarse luego del receso, las fiestas y las vacaciones.

Cosas raras muestran estos campeonatitos en los que todos son clásicos, todos vienen con la misma idea de prepararse pero nadie quiere perder. Entonces surgen partidos aburridos, tediosos y temerosos. Pobrísimo fue el clásico de Avellaneda, pero no quedaron atrás los otros juegos. Y sin embargo, pudimos ser campeones.

Además, sin siquiera refuerzos, el Rojo no tuvo mucho para mostrar. Sin dudas la vedette del verano diabólico fue la aparición del Patito Rodríguez. Lástima que no entró frente a blanquiceleste, pero todo no se puede y tampoco es cuestión de arriesgarlo con un patadura que lo cruce mal en Mendoza. Otros juveniles, en cuentagotas, dieron también un toque de frescura y una luz de esperanza a los hinchas.

Otra novedad fue la que se produjo en el partido jugado en Mar del Plata ante San Lorenzo, con la presentación de la famosa "línea de tres". Esa noche se sufrieron sobresaltos en los centros y las jugadas en las que entraban los zagueros a cabecear. En el segundo intento, contra racing, no hubo aprietes directamente porque la academia no atacó. Sin embargo, no a todos los hinchas convence esa modalidad de juego, y los propios jugadores son quienes dicen que debe ajustarse y hacerse más precisa. El último ensayo, nuevamente frente a los de Ramón Díaz, será el viernes que viene.

Y luego de ese ensayo, lo que todos queremos. El Clausura comienza difícil para Independiente, visitando a Lanús, el último campeón. Allí estaremos y veremos al verdadero equipo.

Emiliano Penelas

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