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Independiente tuvo una noche de pesadilla en Rosario y fue goleado 4 a 0 por Atlético Tucumán, que lo eliminó sin atenuantes de la Copa Argentina. Pésimo el planteo el juego, los cambios y todo. Además, Montiel erró un or al antes de que el Decano abra el marcador.


Insostenible. Así fue la noche de Independiente, así parece haber quedado Quinteros luego del 0-4 lapidarkide su equipo frente a Atlético Tucumán, en una noche que no encuentra ni un dato positivo de un equipo desdibujafo, sin ideas, criterios o nada. Una noche que debería marcar el final de varios ciclos, dentro y fuera de la cancha. 

 
Con la bronca todavía reciente tras el final del partido, si para los jugadores la Copa Argentina era el objetivo central de la temporada solo fueron declaraciones vacías. El técnico sigue peleado con la dirigencia por el pésimo armado de un plantel que tiene un solo jugador por puesto y rellena con juveniles que en muchos casos ni debutaron en Primera. Pero tampoco logra jugar a algo con lo que tiene, y muchas veces no parece menos que otros planteles mediocres del fútbol argentino que aún así logran otros resultados y volumen de juego. Si los dirigentes quieren algo al Club que representan, deberían aclarar por qué se contrata lo que se contrata, se vende como se vende y se hacen los desmanejos que se ven a diario. 
 

Del partido quedará que Independiente pudo ponerse en ventaja de penal, que Montiel lo mandó al palo, y que al minuto una contra que agarra muy mal parada a la defensa significa la apertura del marcador del Decano. Y luego en 5 minutos del segundo tiempo, a los 3' y a los 8', se sentenció un partido de forma vergonzosa, aunque todavía faltaba un cuarto gol para ponerle el último clavo al cajón de una esperanza rota. 

Hasta acá llegó el Rojo en una nueva edición de la Copa Argentina, y hasta acá deberían llegar muchos de los responsables deste presente que no para de manchar la historia. 

Emiliano Penelas 




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