En un muy mal partido, Independiente lo ganaba con gol de Ávalos, y era lo único que sostenía la ilusión. Sin embargo, el equipo de Quinteros no pudo sostener la ventaja y a dos minutos del final Newell's se lo empató.
Gustavo Quinteros sorprendió desde el inicio en el Marcelo Bielsa del Parque de la Independencia ya que metió cuatro cambios en relación al equipo que empató en la primera fecha ante Estudiantes. Y con la excepción de la salida obligada de Montiel, expulsado ante el Pincha, el resto de los cambios obedecieron a causas "futbolísticas" y no a lesiones. Fedorco, Millán, Malcorra y Mazzantti ingresaron por Valdez, Pérez Curci, Cabral y el suspendido Montiel.
En el desarrollo arrancó mal el Rojo (vestido de blanco), porque no encontraba la pelota, lo superaban por las bandas, especialmente la derecha, donde no había fútbol entre Godoy, Millán y Mazzantti. Además, muy solo Cedrés, que no podía hacer pie en el medio. Esa tónica se iba a sostener a lo largo de los más de 90 minutos de juego.
El milagro ocurrió a los 33 minutos, con una buena jugada por la izquierda que derivó en un hermoso remate de Abaldo cruzado al segundo palo. La volada de Arias dejó el rebote para la entrada de Ávalos por la otra punta y así el paraguayo abrió el marcador. Un gol clave en un momento justo en un partido que se había puesto muy caliente no solo por el calor rosarino sino por el recuerdo de los Leprosos al pasado Canalla de Malcorra.
Se jugó muy poco porque las constantes interrupciones hicieron un partido deslucido, y en la segunda parte Independiente pareció conformarse de a poco con lo conseguido. El local, más presionado por la gente que por su fútbol, fue para adelante, exigió a Rey y ganó todas las pelotas aéreas hasta que se llevó su premio a los 43' a través de Hoyos, y así se dejaron otros dos puntos en el camino.
Emiliano Penelas

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