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En otra noche de fútbol horrible, Independiente igualó sin goles ante Instituto en Córdoba. El Rojo, que vistió de negro, no creó situaciones en toda el partido, el local no gana en su estadio desde hace cinco fechas y el árbitro fue un desastre para completar un combo espantoso.

Se hace difícil volver a analizar fútbol después de lo ocurrido hace nueve días en Avellaneda, pero si nos remontamos a lo último que vimos por el torneo local, ante Vélez, el equipo sigue en sin demostrar nada, sin variantes y sin señales de que pueda mejorar.

Más allá del espantoso arbitraje (cuesta creer que fuera sólo una mala noche de Lobo Medina), este Independiente sólo muestra más de la mediocridad que exhibió en estos partidos del semestre. 

Apenas en la segunda parte pudimos contar una jugada en la que combinan bien Abaldo con Cabral que luego Galdames definió muy mal. Pero sin ideas colectivas y sin identidad el equipo es un espanto y parece que el único que no lo ve es Vaccari. ¿Hay tiempo de seguir trabajando? 

Sobre la hora llegó otra insólita del juez cuando amonestó a Rodrigo Rey por tomarla con la mano en la línea del área grande pero considerar que era afuera. Amonestó al arquero del Rojo, pero luego llamó a los capitanes y les dijo que ya no habia tiempo para más, así que terminó el partido sin conceder la falta.

Los insultos fueron para el local, Instituto, que lleva cinco partidos sin ganar en casa y en su última presentación se comió 4 con Unión, todos en el primer tiempo, y también reproche para el Rojo, que sigue sin sumar de a tres en el semestre.

Emiliano Penelas

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