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Con un gol de Toto en el segundo tiempo, Independiente derrotó a Barracas Central por 1 a 0 y consiguió su segundo triunfo, el primero luego de seis partidos.


Independiente ganó sin merecerlo, jugó un primer tiempo para el espanto, regaló nuevamente el planeo inicial y lo volvió a salvar el cambio, que marcó el gol del triunfo y terminó siendo lo mejor del equipo. Eduardo Domínguez no le encuentra la mano al equipo, pero siempre es mejor ganar, aunque sea ante un rival que a priori no presenta pelea en el torneo y su máxima aspiración es sostenese en la categoría a la que llega por primera vez en la historia del profesionalismo.

Así las cosas, el Rojo deambuló por la cancha los primeros 45 minutos y fue superado ampliamente por el local, que tampoco tenía mucho para ofrecer. Tuvo una jugada peligrosa, y algunos remates de media distancia, y jugó casi toda la etapa en campo Rojo. Del Diablo ni noticias por el Ducó, salvo por un cabezazo aislado detenido por el arquero rival.

En la segunda parte el equipo pareció querer avanzar unos metros, hacerse cargo de la pelota y asumir el protagonismo del partido. Con pocas herramientas, hubo que esperar hasta que el entrenador se decidiera por el ingreso de Pozzo. Una buena combinación tras una salida fallida en la defensa rival, la pota bien triangulada entre Benegas y Lucas Romero, que en vez de rematar ante la salida del arquero abre para Pozzo y éste define con calidad a ras del suelo.

Única clara del partido, gol y a cobrar. Esta vez la suerte estuvo de nuestro lado, y el Rojo se llevó los tres puntos y la posibilidad de trabajar y mejorar.


Emiliano Penelas

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