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Independiente cayó frente a Aldosivi, que venía de ocho derrotas consecutivas. El Rojo salió dormido y recibió el único gol del encuentro a los 2 minutos. Después, jugó muy mal todo el partido, aunque tuvo dos tiros en los palos para empatarlo.


Una noche para el olvido en Mar del Plata, una más para este Independiente que se sumerge sin mostrar ni siquiera rebeldía por mostrar algo distinto, dar vuelta una situación, y en medio de la racha supuestamente más accesible del fixture...

Arrancó dormido el equipo, Lucas Romero la pierde en mitad de cancha y el pase al vacío para Cauteruccio, a espaldas de los centrales y con mucho campo libre, habilita al delantero a definir por sobre la salida de Sosa. Iban sólo dos minutos y ya estaba en desventaja el Rojo que hoy vistió de blanco.

De a poco lo fue empujando al Tiburón contra su arco, y antes de llegar a la media hora en un par de minutos el Rey de Copas generó las mejores para igualar. Primero un cabezazo de Insaurralde, solo, que el arquero manotea al corner. De allí otra vez gana de cabeza, esta vez Barreto, y es el travesaño el que le niega el gol cuando Devecchi sólo "hacía vista". 

Para el segundo tiempo Falcioni movió las piezas de arranque. Puso en cancha a Herrera y Roa buscando profundizar y adelantar al equipo. Nada salió, e Independiente jugó aún peor que en la primera parte, confundido, perdiendo en todas las líneas frente al peor equipo del campeonato, que venía de ocho derrotas consecutivas, en las que sufrió 22 goles y había marcado 7. 

Tomás Pozzo, sobre la hora y cuando el Rojo jugaba con diez por la expulsión de Barreto, estrelló un remate en el palo y pudo ser el empate sobre la hora. Demasiado premio para un equipo que no hizo nada, y un ciclo que parece terminado. 

Emiliano Penelas

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