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Independiente le ganó a Quilmes jugando por momentos muy buen fútbol y reponiéndose a un error del arquero que posibilitó el empate local cuando el Rojo merecía más. Mancuello, con un golazo, y Albertengo, jerarquía pura para definir.

Parada brava la de Independiente en el Sur visitando al Quilmes de Julio Falcioni, siempre mordedor, siempre complicado en los planteos. Sin embargo, la buena estrella del Rojo, Federico Mancuello, supo clavar un zapatazo antes de los diez minutos para que Assmann volara al ángulo solo para la foto.

Los de Almirón destrababan el partido, abrían el juego como pedía el técnico en la previa, y dominaban a gusto con un muy buen despliegue de Mancu, Pisano excelente y Albertengo siempre punzante. La mala puntería de Valencia al definir podrían haberle dado al Rojo un gol más para estirar la ventaja, y de pronto un imprevisto.

Cuando nada había hecho, Quilmes se encontró con el empate a partir de un tiro libre de Droopy Gómez, cumpliendo la "ley del ex" y con la complicidad de Diego Rodríguez (la pelota fue al medio del arco, con una extraña parábola pero sin rozar en nadie) y encontrarse con una igualdad inmerecida.

El segundo tiempo comenzó mal para el Rojo, que no podía repetir lo bueno hecho en la primera parte. El equipo se replegó, Quilmes lo fue a buscar más arriba, presionaba en el medio, se cayó Pisano, Valencia seguía desperdiciando oportunidades. Hasta que un corner mal tirado por el Cervecero derivó en una contra letal de Independiente que definió Albertengo sobre a salida de Assmann, y con gran categoría marcar el 2-1 que sería definitivo, y traerse los tres puntos desde un par de estaciones hasta Avellaneda.

Emiliano Penelas

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