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Independiente no jugó bien el primer tiempo pero pegó dos veces en momentos claves del segundo gracias a dos golazos de Galeano y Gandín, las figuras del partido.

Soñar no cuesta nada, y aunque está lejos de la pelea, seguramente cuando los jugadores de Independiente apoyen la cabeza en la almohada esta noche todavía se lamentarán del partido perdido ante Banfield hace una semana.

De todas maneras, en el primer tiempo el equipo de Gallego dio la sensación de que todavía tenía la mente en aquel encuentro. Sin funcionar bien, perdido en el núcleo de creación que intentó con Patricio Rodríguez y Piatti, con un Gandín peleador pero errático frente al arco, Independiente le dejó la iniciativa al Globo.

Por suerte, el conjunto de Parque de los Patricios dominó pero no supo concretar gracias a una buena noche de Gabbarini y la impericia de sus delanteros. La visita jugó hasta acercarse al área, y de ahí en adelante se le acabaron las ideas.

En la segunda parte la cosa fue distinta, porque Independiente supo golpear en los momentos justos. Apenas iban dos minutos de juego cuando un corner pasado le queda a Gandín. El Chipi elabora una gran jugada y devuelve el centro al área para la aparición por sorpresa de Galeano, que de palomita clava el 1-0. No era justo, pero desinfló el partido de Huracán y potenció el ánimo del Rojo.

Desde ese momento el equipo empezó a crecer. Acevedo se adueñó del medio y distribuyó juego hacia los costados. Mareque, más lanzado como volante que marcador, se asoció con Busse y el ingreso de Mancuello luego le permitió más tiraje al equipo. Por la derecha, un muy buen partido de Tuzzio.

Lamentablemente Martín Gómez no anduvo derecho. Llegaba hasta el fondo, pero no le salieron las cosas. Distinto el caso de Gandín. El delantero, que fue observado en directo por Guillermo Rivarola, el técnico del Pachuca que pretende llevárselo, las peleó todas arriba. Jugó solo como punta de lanza y supo generarse varias situaciones hasta que sobre el final del partido inventó de la galera una jugada brillante, dejó de lado a su marcador y definió con exquisitez sobre la salida de Monzón para gritar el segundo del Rojo, el noveno de su cuenta en el Apertura.

Soñar no cuesta nada, es cierto, pero qué lindo sería ganarle a Boca y alimentar la ilusión.

Emiliano Penelas

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