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A pesar de la pena que nos causa a los hinchas del Rojo que haya perdido Lalín en racing, el recientemente electo presidente, Rodolfo Molina, ya nos empieza a dar alegrías: dijo que no seguirá alquilando el inodoro, y luego de asumida la comisión, dieron una misa. ¡Soy del Diablo!

Si no la alquilás academia, vos no la llenás...

Pasaron once años para que racing vuelva a ser una empresa recuperada, y finalmente blanquiceleste no exista más, como antes había dejado de existir racing club (síndico Ripoll dixit).
Y aunque fue una pena muy grande para todos los hinchas del Rojo que Daniel Lalín no tuviera su revancha en las elecciones del domingo pasado y así poder terminar aquello que empezó hasta el redoblantazo hartero que le partió la nariz, cuando anunciaba que la academia se quebraba.

Lamentablemente, el Pelado no pudo pasar del cuarto puesto sobre cinco candidatos, y a pesar de que prometía viajar a Japón, ni siquiera fue hasta Avellaneda a votarse.

El ganador resultó ser Roberto Molina, quien ya señaló en Diario Popular que su intención es no seguirle alquilando el inodoro a Independiente: “Queremos recuperar la identidad perdida”, dijo. Hasta ahí, no debería preocuparnos, ya que si todo marcha como se supone debería ir, el Rojo estaría debutando en febrero en su nuevo Estadio.

¡Soy del Diablo! Esto es La Caldera del Diablo

Sin embargo, para los que piensan que quizás ahora racing sí sea un club serio, vale la pena comentar que luego de la primera reunión de comisión directiva, el padre Juan Gabriel Arias, electo vocal académico, quien tiene tatuado un Cristo con la remera de racing, dio misa en su parroquia de Barracas, decorada de blanquiceleste...

Molina contó en Olé que a los socios de la ex empresa les hizo llegar "una carta con la foto del sacerdote Juan Gabriel, en la que explicaba por qué se iba a involucrar como dirigente".
¡Por suerte nosotros somos los Diablos!

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