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Independiente ganaba con lo justo pero se metió demasiado atrás luego del gol de Montenegro y Argentinos lo terminó empatando en tiempo de descuento. Ríos fue la figura del equipo.


No hubo caso, parecía que la noche iba a terminar de otra manera y sin embargo, el gol del Bicho, a los 47', terminó empañándolo todo. Independiente mostró otra imagen, es cierto, salió a buscar el partido, se vio otra dinámica -sobre todo en el primer tiempo- y mostró cosas que hacen esperanzar. Sin embargo, no puede decirse que el resultado haya sido injusto porque Argentinos hizo bien las cosas y llegó a un gol que se anunciaba.

Porque si bien el Rojo de Santoro fue un poco más en la primera mitad, con un Ríos encendido, Montenegro acompañando bien y Calello cortando lo que le pasaba cerca, supliendo la ausencia de marca en el medio -fue flojo lo de Fredes y Pusineri-, el Bicho, a pesar de haber jugado entre semana en Brasil por Copa Sudamericana (le ganó al Palmeiras) tuvo en el Rengo Díaz, Mercier, pero sobre todo en Néstor Ortigoza artífices de buen juego, pelota al pie y panorama amplio.

En la primera parte, Ríos aportó casi todas las del Rojo: un tiro desde lejos a los 8', que Torrico mandó al corner; otra de tiro libre, que luego del rebote del arquero Fredes cabeceó por encima del travesaño; y una preciosa jugada individual que el Toti define picándola por arriba del uno, que a pesar de manotear iba rumbo al arco cuando Fleitas salvó sobre la línea llevándose el palo por delante. Otro remate desde 35 metros de Núñez, a los 9', hizo que Torrico fuera de las figuras del Bicho en ese período.

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En la segunda parte Argentinos salió a buscar un poco más arriba, y Mercier fue quien tuvo una clara de media vuelta dentro del área. Assmann contuvo lo que podía haber sido el gol del Bicho.
Sin embargo, a los 12' un corner de Fredes puesto en el corazón del área chica encuentra la cabeza de Montenegro, quien anota el 1-0 para Independiente. Por lo hecho hasta el momento, era el marcador que correspondía.

Pero desde ese momento, y a pesar de los gestos de Santoro, el equipo se tiró demasiado atrás, dejó avanzar a los de Gorosito, que a pesar de no ser profundos eran prolijos, y comenzaron a darse cuenta de que podían irse de Avellaneda con algo más que una derrota digna.

Los jugadores del Rojo comenzaron a mostrar el cansancio, y Santoro demoró quizás por demás los cambios. Las tardías entradas de Gandín y Patricio Rodríguez poco aportaron, y en tiempo de descuento, a través de una jugada desprolija, la pelota se fue colando por entre los defensores centrales de Independiente y los mediocampistas del Bicho. Andrés Romero, el último de la fila, se encontró frente al arco y fusiló a Assmann. El empate, aunque merecido por la visita, dejó un gusto a poco en el Rojo.

Emiliano Penelas

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