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El empate de Independiente ante Estudiantes, marcado por Denis, quien lleva 27 tantos en la temporada, fue celebrado por los demás rivales en la lucha por el título, y aunque el Rojo quedó lejos, fue puro coraje y fortaleza en La Plata. Aquí, una crónica del Diario Clarín sobre el Tanque y el partido.


Germán Denis es el tercer goleador en las temporadas de torneos cortos.
A esa altura del partido, la tarde de La Plata ya se había transformado en noche. Quedaban cuatro minutos, apenas un retazo de un encuentro que -parecía- era de Estudiantes. Y esa victoria mínima habilitaba a un festejo máximo: River seguía a dos puntos y para el resto de los aspirantes el Clausura resultaba un horizonte demasiado lejano.

Pero justo en ese instante en el que el público de Estudiantes cambió su rugido de leones por ese silencio breve que antecede al asombro, todo cambió. Fueron segundos. Lucas Pusineri, ese titán ahora reciclado en mediocampista central, mostró el camino con los recursos que se le conocen: coraje, constancia y fe. Arrancó paralelo al arco local, a escasos metros del área, esquivó con astucia piernas y roces, miró a su izquierda, vio al más apto de los definidores del equipo y se la pasó cuando ya no tenía nada más para hacer en soledad. Entonces, apareció en escena él, el tremendo Germán Denis. E hizo lo que mejor sabe: resolver ante un arquero. Intentó achicarle espacios el invariablemente confiable Mariano Andújar. Pero no hubo caso: el delantero no se inhibió, no dudó, pateó y estableció el empate. Era el gol de la resurrección para varios candidatos en retirada. Era el gol capaz de añadirle emociones al desenlace del Clausura.

De repente, con ese 1-1, River y Estudiantes quedaron como líderes; pero son varios los que todavía tienen razones para soñar.

Y todo por ese gol. Por ese momento en el que Pusineri volvió a ser aquél del cabezazo campeón frente a Boca, en 2002. Y en el que Denis volvió a ser Denis. Que es lo mismo que decir que el goleador volvió a ser el goleador. Con el que hizo ayer en el estadio Ciudad de La Plata acumula nueve tantos en el Clausura. En la tabla de su rubro sólo lo supera Darío Cvitanich, quien suma diez, en esta campaña de despedida, antes de partir rumbo al Ajax. Pero no sólo eso: Denis hizo 27 goles en toda la temporada. Había sido el máximo anotador del Apertura, con 18.

Y esta campaña de romperredes tiene su lugar en la historia: desde que se disputan los torneos cortos (comenzaron en 1991), apenas dos futbolistas convirtieron más tantos en una temporada: Martín Palermo, quien anotó 32 para Boca en la 98/99; y Roberto Sosa, quien con la camiseta de Gimnasia La Plata marcó 28 en la 97/98. Con su gol ante Estudiantes, Denis alcanzó a Luciano Figueroa, quien en la 2002/03 metió 27 para Rosario Central. Claro, al número 19 de Independiente le quedan tres partidos por delante. Y, dice, va por más...

Y dentro de ese recorrido el gol ante Andújar tuvo una particularidad casi única: lo gritaron hinchas de diversas camisetas, más allá de los de Independiente. De River, de San Lorenzo, de Boca. Y de Gimnasia también, claro. Sí, todos esos gritos por un gol. Todo eso por Denis.


Waldemar Iglesias
Diario Clarín, lunes 26 de mayo de 2008

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