Quique Larrousse y una nueva edición de su columna "Jugar sin la pelota", dedicada a un hincha rosarino.
Cada uno de nosotros es una historia roja. El origen de la pertenencia crea diversidad de historias. Cuento hoy la de un hermano diablo rosarino: Fermin Garrote, un hincha con mérito propio. Fermin nació un 18 de Enero. Sus padres Beatriz y Miguel. Sus hijos Emilia y Santiago, son rojos. Fermín memoriza. Le pido recuerde cómo se hizo hincha y suelta su caudal narrativo. Para él Independiente es algo íntimo en la ciudad polarizada por los locales. Pocos diablos en la escuela: un chico y un profe. Para él Independiente fue el compañero de vida que forjó su personalidad.
Su Papá no es futbolero, pero sí del River de la máquina. Ni él ni el tío le inculcaron club. Recuerda. En los 90 volvía del colegio y pasaba por la librería "Viejo Almacén" lugar de revistas de venta o canje. Cada día en la vidriera, la historia del club estaba alli, en fasciculos: el ultimo con foto de Alzamendi. Fermin compró las tapas hasta completarla. En la Independiente 2000 leía al "Chavo" Fucks. Lo disgustaba que en Rosario se informara poco del Rojo. Una vez yendo a lo de su tía en San Nicolás en el colectivo que paraba en todos los pueblos, al pasar por Villa Constitución vió una casa deportiva que tenía la remera del Rojo. Enloqueció y quería bajarse del micro.
El abuelo materno de racing. Los abuelos paternos se fueron jóvenes. Una familia de fierreros no le dejó legado futbolero. De niño tuvo remeras de Central y River. Los canales rosarinos no informan. Fermin se trepa a su memoria y recuerda el escudo de un dominó. Se hizo hincha a los 11. Recuerda el gol de arco a arco a Islas. En intercambio estudiantil conoció a Damian Vaglio y lo alojó en su casa. Damián le hizo el bocho con Independiente. Era un año mayor y Fermin lo admiraba. Al próximo año él se alojaría en lo de su amigo en Va. Ballester. Ahí lo alojaron y lo mimaron. El papá y el hermano de Damián le hablaban del Rojo. Lo deslumbró BsAs. Conoció el Italpark, descubrió el videocassette. Días inolvidables con una familia contenedora.
Fermín y su hermano leían Solo Fútbol y El Gráfico por Independiente. Su padre los apoyaba. Se enganchó con el equipo del 87/88 cuando la casaca pasó de Le Coq a Adidas. Y con Solari llegó el primer título, el 89. Viajando con la Peña rosarina, vió peñas en los pueblos aledaños. Dice que leprosos y canallas respetan al Rojo. Pero las generaciones nuevas disuelven toda amistad.
Sus camisetas son capítulo especial. De compras con su madre en "El Club" la gran casa de deportes de Rosario vió fascinado la Le Coq roja con escudo bordado. Justo antes que llegue Adidas. Casi no vendían camisetas rojas en Rosario. De vacaciones en MDP jugó con el hijo de un portero. El padre y el hijo, diablos. Cuando el chico le dijo "tengo la camiseta", Fermin creyó que era copia de la real. Pero al verla era una tan básica que lo válido era el apego de su amigo por la prenda. Tiempos en que no se hacían camisetas para niños. Hasta que la Adidas manga larga con "Mita" en el pecho fué su primera camiseta. Siempre creyó que su papá no tomaba en serio su fanatismo rojo, hasta que en el 91 el padre viajó y le trajo de regalo esa manga larga. Original y edición limitada tal vez, con los detalles tejidos. Fue su delirio. Tuvo otras Adidas, de campo, de entrenamiento, entre el 93 y la Topper del 2002. Hasta su novia de entonces, hoy su esposa, le regaló una casaca hermosa que le recordó un gran triunfo ante Boca. Fermin tiene la memoria de los sponsor: Mita, Ades, Taranto. Una Puma sin auspicio fue la última, regalo del titular de la Asociación de Quiosqueros, un fana de Central a quien Fermín le hizo un trabajo de video. El canalla agradecido, le trajo la camiseta del Rojo.
A Independiente lo vió por primera vez en Newell's. Con su padre y hermano en la platea. Jugaba Luifa Artime y ganó 3 a 1. No queria gritar los goles hasta que otros hinchas lo hicieron. Se asombra como si fuese hoy. En 2° año secundario, uno de 5° era fanático también. El chico de padres argentinos era nacido en Colombia. Con amigos en común, un día lo vino a buscar para ver al Rojo. Era Domingo y se fueron en colectivo. Fermín con 13 años vió a los barras como el "Gallego", el "Gitano", a un Damián Rojo pelilargo, al "Narigón" Diego y otros. Temía ir a Arroyito por los choques con la policía. Empezó a verlo siempre en Rosario. Buscaba alguien con quien ir. Su hermano, algún amigo, o solo. Iba al hotel a ver los jugadores. Tiene autógrafos de Eber Moas, Luis Islas, jugadores de los 90.
A los 24 años, ya camarógrafo filmó en el fulbito infantil frente a la circunvalación. Una fiesta conducida por el imitador Jorge Troiani. De una, apareció el Bocha. Obvia foto con el ídolo. Y hay otra con el Bocha cuando siguió al gobernador Perotti, e hizo cámara en una exposición itinerante en el aeropuerto Rosario. Tiempos de Falcioni. Fermin recuerda que Bochini quería que el equipo volviera a atacar. Por internet siguió las producciones de Independiente el Gran Campeón, La Caldera del Diablo e Infierno Rojo. Fermin nunca puteó a los jugadores, pero lleva años decepcionado.
21 años como cámara del fútbol y cuando cubre a Independiente, acostumbra hablar a los jugadores. Una vez en Paraná cubrió Patronato y racing. El "Pocho" Insúa jugó para la academia. Con los jugadores en el banco, Fermín los muestra con la cámara. Cuando ve al Pocho le dice: "Pocho, vos sos nuestro. Te quedaba mejor la Roja!!" El cuerpo técnico blanquiceleste lo miró mal pero Insúa se rió con ganas. Hay amigos leprosos y canallas. Lo deslumbra ver al Rojo cuando va a Rosario. Hace el aguante cuando no se gana. Si Independiente no fuese tan grande y fuera un club de barrio, lo querría igual. Un dia oyó decir al Chavo que "el paladar negro" se vuelve en contra. Fermin cree que nunca jugarán tan bien para comparar los tiempos. Él no adhiere al paladar negro. Se identifica con Pavoni, en ganar como sea. Para él, Independiente es su corazón, su vida, su compañero y su forma de vivir la vida. Sentimiento que lo apoyó en momentos difíciles. Ve a los que viven cerca del club y se creen los dueños. Piensa que no valoran al país profundo, al sentimiento rojo en cada rincon del país.
Fermín hizo sacrificios para poder ver los partidos de Independiente. Como hincha del interior. Sólo con los años le ayudó ser camarógrafo. La primera vez que fue a Avellaneda fue el 4 a 0 a Huracán del '94. Lo vió ganarle la Supercopa a Boca con amigos de la Peña Bochini. Volvio en 2002 el día de Pusineri a Boca. Fué su máxima emoción. En 2004 lo vió ganarle a racing con gol de Jairo Castillo. Ya filmaba en las tribunas. En la manga de GELP, cámara al hombro, enfocó al Kun y su arenga a los gritos. Fermin gritó con ellos. En 2010 en Huracán vió el triunfo a Racing con gol de Pusineri. En el 2011 contra Peñarol y en el 2012 otro clásico.
Una noche del 2008 lo vió contra el Santos. Como cámara cubrió partidos del Rojo en Cordoba, Paraná, Jujuy, Santa Fe, Rosario, Junin. Conoció hinchas de todo el país. Misiones, el NOA, Mendoza. Ser cámara lo acercó mucho a jugadores y dirigentes. Recuerda la Copa Sudamericana del 2010 y las dificultades que pasamos. Los ídolos de Fermin son Clausen -el máximo-, Islas por su actitud y el "Beto" Alfaro Moreno. Empezó a querer al Bocha con los años porque en Rosario a Independiente no lo pasaba la TV y vió al Bocha jugar de veterano. Lo recuerda del titulo del 89, pero no fue su ídolo de pibe.
Siente una rivalidad con la academia, pero dice que los que viven allá en Rosario son buena gente. Jura hay muchos hinchas rojos en la ciudad. El final pinta al gran protagonista de esta historia en toda su dimension humana. Maxi tiene 17 años y cursa el secundario. Maxi es hijo de Jorge, asistente de cámara de Fermin, operador de video y fana del Rojo. Jorge se fue al otro plano en la pandemia. Pasaron seis años sin ver a Maxi. En el 2025 en Newells, Fermin fué al móvil y vió un pibe. Entonces un compañero le dijo: "sabés quien es? El hijo de Jorge". Emocionado Fermin abraza al pibe quien confiesa todo el fanatismo heredado de su papá. Lo entra al estadio a ver al Rojo. Maxi extraña a su padre y por eso Fermín lo apadrina con toda amistad, protección y cariño. Lo tiene cerca, como a un hijo y lo rescata de toda marginalidad de la vida. Habla del hijo de su amigo y se emociona. Maxi a su vez, ve en Fermin un padre espiritual, un aliado en su camino nada fácil. Un hijo y un padre improvisados que la vida une. Fermin honra la memoria de Jorge y deposita en Maxi la fe en el futuro y en Independiente. Toda la fe de un hermano Diablo.
Quique Larrousse


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