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La primera camiseta que usó Tolima en su historia fue ¡la de racing! Otro hito para la motivación de este Rojo copero.

La Dimayor, como se conoce a la liga colombiana, ya llevaba algunos años de competencia. De hecho, producto de la huelga de futbolistas en Argentina en 1948, un numeroso grupo de profesionales (Pedernera, Di Stéfano, Pipo Rossi, Sastre y Pontoni, entre otros) se exiliaron en estas tierras un año más tarde. Para el 54, esa época de fuerte presencia extranjera, conocida como El Dorado, se estaba consumiendo. Pero el Departamento de Tolima estaba afuera de esa fiesta futbolística que vivían Bogotá, Cali, Medellín o Manizales. Así fue que un grupo de dirigentes viajó a la capital para que le abrieran las puertas de la Federación.

Mientras de gestaba la adquisición de la ficha en el profesionalismo, en Ibagué se conformó un equipo amateur con baluartes del club Boca Junior (sí, sin la S final) y el colegio San Simón. Incluso, vencieron 3-0 en un partido experimento a una selección de las Fuerzas Armadas. Pero para que todo ese esfuerzo desinteresado de un grupo de dirigentes viera finalmente la luz, debieron llegar a un arreglo con César Augusto Cuellar Velandia, jefe militar de la región. A cambio de que el club pasara a denominarse Corporación Club Deportes Tolima y con la condición de que la presidencia fuera otorgada al comandante de la Policía, el oficial Noel Delgadillo, autorizó una partida de 10.000 pesos de la época para la compra de jugadores.

“¿Qué hicieron entonces estos dirigentes, entre ellos Humberto González y Humberto Rodríguez Jaramillo? Le entregaron la mitad de esa suma al argentino Juan Barbieri para que acercara jugadores de su país”, testifica ante Olé el historiador del Tolima y columnista del diario El Nuevo Día, Juan Carlos Lopera. Así fue que Barbieri, quien además fue el primer director técnico del equipo, acercó a Jorge Gandulfo (arquero de Lanús y Tigre), Oscar Ferrari, José Jamardo, Enrique Laino y Carlos Robelle.

“¿Y con qué uniforme vamos a jugar?”, preguntó Cuéllar Velandia, quien además hizo bautizar con su nombre el estadio, hoy conocido como Manuel Murillo Toro. “Entonces el propio Barbieri se trajo de Buenos Aires la camiseta del racing club”, agrega Tato Lopera. El modelo era el del tricampeón 49-50-51 y fue usado dos años (55 y 56). Hasta que en un torneo nacional de básquet adoptaron los colores actuales: oro, por el metal que se llevaron los conquistadores españoles, y vinotinto, por la sangre derramada.

Independiente disputará mañana en esta ciudad uno de los partidos más importantes del semestre. El lema del equipo es jugarlo, por actitud y entrega, como lo hicieron en el último clásico con racing, que fue ganado por el Rojo para extender a 22 triunfos la diferencia con la academia. Y el pasado del Tolima también lo obliga a jugarlo como un clásico.

Demián Meltzer
Diario Olé, martes 2 de noviembre de 2010

Rodrigo Marangoni: “Soy del Rojo pero le quiero ganar...”
La figura del Tolima dijo ser hincha de Independiente. El argentino, de 32 años y sin parentesco con Claudio Marangoni, jugó en Vélez, Atlanta, Arsenal, Brown (Arrecifes), Douglas Haig y Brown (Madryn). "Quiero cambiar la camiseta con Gracián”, aseguró.

“Yo era del Rojo. Bah, lo sigo siendo, eso no se va a perder nunca. Pero a los 7 u 8 años, era fanático. En la revista salía la síntesis con la fotito de la figura en un recuadro, je. Además de él, era la época de Bochini, Barberón, Reinoso, Percudani... Burruchaga ya se había ido. Ese era un equipo que me gustaba. Y después cuando estaban Alfaro Moreno, Insua, Bianco, que fue campeón 88/89. ¡Qué década! Pero cuando me fui a Vélez, a los 15 años, me habrá durado dos años más el fanatismo, hasta cuando jugaba Usuriaga. Sigo siendo hincha pero gane o pierda no me interesa. Hoy quiero ganarle. Es el futuro del equipo, mío y de mi familia", le contó al diario Olé.

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