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La mayoría de quienes llegaban con el título colgado en el cuello terminó yéndose de Sudáfrica con la cabeza gacha. En silencio, Diego Forlán se ha convertido en uno de los mejores del Mundial.

Luego de la escandalosa derrota argentina ante Alemania escribimos una editorial que desató cierta polémica, referido al juego exhibido por Messi en el Mundial. Con defensores y castigadores casi iguales de extremistas, el 10 fue motivo de polémica, como siempre que vistió la camiseta albiceleste.

¿Cómo se llega a ser el mejor jugador del mundo? Sin dudas el principal motivo es el concenso que todos o gran parte de la prensa futbolística, de sus propios pares jugadores y del sentimiento popular que despierta una figura. Messi en su equipo, el Barcelona, ha podido llegar a serlo porque ha deslumbrado a su afición, ha marcado muchos goles, algunos muy importantes en finales o partidos definitorios, y encandiló a la élite del fútbol europeo.

Sin embargo, algo sucede cada vez que juega por la Selección, que no termina de convencer, y ni siquiera se acerca a aquél jugador que vemos semana a semana en la Liga española.

Cristiano Ronaldo también fue ternado en más de una ocasión para quedarse con el cetro del mejor futbolista del planeta. Wayne Rooney, un escalón por abajo, era el estandarte de Inglaterra. Kaká, en Brasil, también coqueteó con la gloria de ser el número 1. Ninguno de ellos lo pudo ratificar en el Mundial. Todos se fueron antes de tiempo, con actuaciones opacas, desteñidas.

Nadie hablaba de Bastian Schweinsteiger o Miroslav Klose, que está a punto de convertirse en el máximo goleador de la historia de los mundiales. Tampoco se creía que podían alcanzar esa dimensión Wesley Sneijder o Arjen Robben. Un poco más de crédito podía llevarse Andrés Iniesta, el extraordinario volante del Barcelona, y el artillero español David Villa.

Pero hay uno que a pocos se les habrá cruzado para semejante honor: ese gurí rubio surgido de la cantera de Independiente que lleva orgulloso la Celeste, le pega con las dos piernas, define desde afuera del área o mano a mano y no ha perdonado a ningún arquero.

A pesar de la derrota de ayer, Diego Forlán está ya entre los máximos exponentes de Sudáfrica 2010, y a nadie se le escapará que Cachavacha será recordado por muchos años como uno de los mejores que dejó este torneo al que sólo le quedan dos partidos. Y él va a jugar uno.

Emiliano Penelas

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