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El delantero de Independiente, observado desde la platea por el técnico del club que lo quiere para el próximo campeonato, tuvo una gran noche y anotó un gol de antología.

¿Estaría al tanto Darío Gandín de que Guillermo Rivarola, el ex entrenador de racing y actual del Pachuca mexicano, estaba en la platea del Libertadores de América? Probablemente sí, y quizás no se fue contento con su primer tiempo. Como el resto de Independiente, el Chipi no estuvo derecho en esa etapa, aunque fue, como toda la noche, el más inquietante de los hombres de Rojo para la defensa de Huracán.

Concretamente dispuso de dos jugadas claras en la primera parte, que no pudo concretar por culpa del arquero del Globo, Fabián Monzón, y por apurarse en la definición, querer sumarle lujo y dar un rodeo de más.

Sin embargo, jugando de Silvera, solo en el frente de ataque, debió rebuscárselas toda la noche para encontrarse con la pelota y generar sus propias acciones. Poco era lo que le aportaban el Patito Rodríguez y Piatti, mientras Martín Gómez no estaba en su noche.

Al minuto del segundo tiempo un centro pasado de Acevedo derivó en sus pies y sacándose de encima a su marcador le puso un precioso pase a la cabeza de Galeano, que entrando por el segundo palo cabeceó de palomita al gol (mirá este video aquí).

Cuando promediaba el complemento llegó hasta el fondo, amagó y quiso romperle el arco al Globo, y se le fue cerca del palo, pero seguía insistiendo. Hasta que sobre la hora realizó una jugada increíble: saliendo casi desde mitad de cancha, dejó a dos hombres en el camino y esta vez la tocó suavecito abajo cuando le salía a tapar Monzón.

Al gritarlo, seguramente sabiendo de Rivarola, habrá pensado quizás que estaba sellando su pase. ¿Será así?

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